COVIDIOTAS. DIARIO DE UNA PANDEMIA. 29 DE ABRIL DE 2021.

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Querido diario,

Yo no sé si tú sabías, pero la RAE ha acuñado una nueva palabra en el diccionario que es para troncharte de risa, pero también para revolverte la pena: covidiota. Mirá tú a lo que hemos tenido que llegar para poder materializar en letras lo que pensamos de la gente que va a contramano de la pandemia. De no creer, tío.

Ahora, lo irónico es que, en un primer momento, esa palabra había sido creada justamente por esos que ahora la padecen. Claro, que es un vocablo con el que los negacionistas anticuarentena, a modo de chiste, comenzaron a llamar a los que respetaban la ley a rajatabla. Mira como se ha dado vuelta la tortilla, cari, que ahora son ellos los covidiotas. Bueno, vale, que siempre lo han sido, pero ahora es oficial oficial.

Y yo tengo algunos ejemplos, de esos que te dan ganas de pararte en la puerta de sus casas y echarles la bronca cuando salen por la mañana y cuando vuelven por la tarde.

Fíjate lo que ocurrió en Tailandia. El lunes comenzó a regir el uso obligatorio de tapabocas en  lugares públicos el Bangkok y otras 47 provincias (sí, lo sé, un poco tarde, ¿verdad? Que en mascarilla nosotros ya tenemos un Máster, joder, deberíamos cobrar por cursos de correcta colocación e higiene), con multas que llegan hasta los 20 mil bahts, algo así como 520 euros.

¿Te imaginas lo que ocurrió? Pues claro, que el propio Primer Ministro se convirtió en el primero en romper la norma al subir una foto a su perfil oficial de Facebook sin tapabocas mientras presidía un encuentro, y ahí nomás lo adornaron con una multa de 6 mil bahts. Es que le han tenido piedad, puesto que era su debut infringiendo la ley.

COVIDIOTAS
El Primer Ministro de Tailandia, hazmerreír de las redes con una dosis de su propia medicina.

Es que es de manual, tío, “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, ¿cierto? Tan covidiota que duele. Tan predecible que aburre.

Ahora, donde no te puedes aburrir nunca, es en Brasil. El Jefe de Gabinete, Luiz Eduardo Ramos, confesó que se vacunó contra el coronavirus a espaldas de Jair Bolsonaro, para “no irritarlo”. ¿Entiendes? Un funcionario público decide preservar su salud, pero en secreto, no vaya a ser que el mandamás supremo se enoje y descargue su furia en forma de mil hisopados anales.

«Me di la vacuna escondido, tenía otra orientación. Como cualquier ser humano, quiero vivir», aseguró Ramos, casi dando lástima en cadena nacional. Es que la confesión, inoportuna, se escuchó en medio de una reunión del Consejo de Salud que fue transmitida en directo por Youtube. Tío, déjame decirte que tú no sabes bien cómo esconder un secreto. Verás, gritarlo a viva voz no es muy recomendable, si no quieres que el jefe se entere.

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Luiz Ramos, pensando como usar su lapicera de puñal contra la espalda de Bolsonaro.

E l funcionario se justificó diciendo: “Si la ciencia me dice que debo darme la vacuna, ¿quién sería yo para oponerme? Estoy involucrado personalmente intentando convencer a nuestro presidente. No podemos perder al presidente por el virus. Su vida corre riesgo, tiene 65 años”. Ay, cari. A mí a veces me entran unas ganas locas de que lo perdáis, y a otra cosa. El tío está loco. Ha levantado a una persona de baja estatura creyendo que era un niño. Los ha condenado a sufrir si votan a Lula, ha pedido que cesen “las quejas y lloriqueos” por el récord de muertos en su país. Uno de sus hijos califica de “portadoras de vagina” a diputadas de la oposición, y sugiere a periodistas que lo han criticado que se metan el tapabocas en el trasero… no lo sé, creo que a esos mejor perderlos que encontrarlos. “Sólo Dios me saca de la Presidencia”, afirmó. Bueno, que eso se puede arreglar, tú déjame hacer un par de llamaditos y luego vemos.

Volviendo a la historia, el pobre de Luiz Ramos se las tendrá que ver ahora con el Bolso, que seguramente le echará la bronca día y noche. Pero tío, venga esa alegría, que estás vacunado y eso no te lo quita ni el covidiota número uno.

¡Hasta mañana, querdo diario! Que descanses. Te quiere, Maggie