La primera de estas causas es la extensa variedad de entornos naturales que están en la Sierra, con la consecuencia lógica de una mayor pluralidad de especies. Pastizales y matorrales de montaña, pinares, robledales, encinares, sabinares, roquedos, bosques de galería y otros no menos esenciales, seducirán a cualquier apasionado de la naturaleza.

Otra de las razones por las cuales es mucho más que aconsejable saber estos espacios es la calma y paz que embriagará cuerpo y cabeza de quien los visite, y que transformará sus visualizaciones en la naturaleza en una experiencia inolvidable. Esta situación provoca que la fauna alada halle en esta amplia y extensa comarca de Guadalajara las condiciones especiales para lograr vivir en condiciones convenientes.

Las considerables personajes principales es posible que sean las rapaces, con representantes tan venerables como el águila real (Aquila chrysaetos), el águila perdicera (Aquila fasciata), el buitre leonado (Gyps fulvus), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el búho real (Bubo bubo) y el alimoche (Neophron percnopterus). Prácticamente todos ellos habitan varios de los impresionantes roquedos que se tienen la posibilidad de conseguir en la comarca serrana. Solo van a ser precisos unos prismáticos y una enorme dosis de paciencia viendo al cielo.

Pero es conveniente rememorar la presencia de zonas húmedas. Son escasas, pero bien interesantes. Eminentemente las Lagunas de Beleña (Puebla de Beleña), que son un punto de reposo en las migraciones de muchas aves, como son las anátidas, limícolas y las grullas (Grus grus). Si bien para eludir la decepción en la visita se debe tener presente el nivel de agua de exactamente las mismas, en tanto que se secan habitualmente. Los embalses artificiales asimismo proponen visualizaciones atrayentes, como la garza real (Ardea cinerea), somormujo lavanco (Podiceps cristatus) y otras.

Bien interesantes son asimismo las aves de menor tamaño. En el recorrido o excursión por los diferentes entornos montanos, se tienen la posibilidad de avistar considerable suma de especies, como por servirnos de un ejemplo la collalba gris (Oenenathe oenanthe). En esta sentido, no hay que omitir la ocasión de pasear por ciertos bosques de ribera que atraviesan de norte a sur la sierra. El Jarama, el Sorbe o el Cañamares en primavera proponen un concierto sin igual merced a las ciudades de aves forestales y de ribera que allí están. Especies que se tienen la posibilidad de oír sin contrariedad van a ser la oropéndola (Oriolus oriolus), el ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), el chochín (Troglodytes troglodytes) y muchas otras ocultas entre la espesura de la vegetación, que les proporciona seguridad y rincón de nidificación. El broche en estos paseos va a ser el ver, con algo de fortuna, al martín pescador (Alcedo atthis) o al mirlo acuático (Cinclus cinclus).

En todo caso, resulta conveniente rememorar la necesidad de enseñar siempre y en todo momento un accionar ético y respetoso hacia las aves y demás seres vivos del medio natural. El límite del disfrute está en el instante que se causa alguna molestia en la naturaleza. Siempre y en todo momento hay que dejar todo como se encontraba, sin modificar nada y devolver los restos y los que estén a un espacio conveniente.

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Fuente: Comunicae