El buitre leonado (Gyps fulvus) se encuentra dentro de las 4 especies de aves necrófagas que viven en España. Tiene mucho más de 2 mil parejas reproductoras en la provincia de Guadalajara, y en la Sierra Norte están sus colonias de cría eminentemente en paredes pedregosas de naturaleza caliza.

Múltiples de los vales de la sierra tiene cañones fluviales de determinada entidad, como son los de los ríos Dulce, Salobre y Cañamares, y en ellos hallan las condiciones que necesitan estas aves para disponer sus nidos. Si bien lo habitual es conseguir colonias formadas por un óptimo número de parejas, a veces hay pequeños conjuntos reproductores en otros entornos aproximadamente apartados de las colonias primordiales.

El periodo reproductor de esta ave carroñera empieza en invierno, haciendo los vuelos nupciales a fines de diciembre y también instalándose en sus nidos en la época de enero. La puesta se compone de un único huevo, siendo el periodo de incubación y el desarrollo del pollo un desarrollo que se alarga a lo largo de múltiples meses. Hasta finales de verano el joven buitre no incorporará con bastante independencia con la que poder buscar alimento por sí solo.

Cualquier apasionado de la naturaleza almacena en su retina la imagen grandiosa de esta ave atravesando los cielos, que puede llegar a los 2,65 metros de extensión.

Sus destacables peculiaridades morfológicas le dotan de una capacidad planeadora, utilizando las corrientes térmicas para elevarse y mejorar el gasto energético.

Su agudeza visual es otras de sus primordiales especificaciones, encontrando a larga distancia cadáveres de animales o carroñas, en varias oportunidades con la inestimable asistencia de la existencia de córvidos como la urraca (Pica pica) o el cuervo (Corvus corax).

El papel que juegan en el medio natural le ha concedido mala popularidad, y no en todos los casos ha contado con la simpatía de la población rural. Los buitres pasaron por distintas ocasiones, en las que la disponibilidad de alimento se vió perjudicada por distintas reglas legales, a consecuencia de ciertas anomalías de la salud como el mal de las “vacas locas” o encefalopatía espongiforme bóvida. Se cerraron los comederos de buitres o muladares por cuestiones sanitarias, y las ciudades de esta clase descendieron en buena medida, si bien en los últimos tiempos nuevamente se están recobrando. Los vertederos de ámbitos de zonas urbanas de determinada entidad, se convirtieron en sitios frecuentados por esta y otras especies, en los que hallan restos de materia orgánica de la que se nutren asimismo, ofertando elementos en tiempos de escasez.

No se debe olvidar que estas aves asimismo tienen otros inconvenientes de conservación, y primordialmente son las electrocuciones o choques con tendidos eléctricos y la desaparición por empleo ilegal de veneno. Hablamos de un ave clasificada y cuidada en todo el país y autonómico, con lo que se tienen que llevar a cabo las medidas de administración primordiales para garantizar la supervivencia de la clase.

La conservación de aves como los buitres leonados es primordial para preservar la estabilidad natural y tener unos ecosistemas saludables. Es compromiso de la sociedad el garantizar que las generaciones futuras logren proseguir gozando con la observación de los buitres y generalmente de la fauna. De ahí que, el conjunto de acción local, ADEL Sierra Norte difunde ciertas curiosidades y también información sobre esta clase, santurrón y señal de la comarca.

#Los #buitres #leonados #sanitarios #del #campo

Fuente: Comunicae