Una ex- auxiliar de Iberia cuenta lo que jamás puede (ni debe decir a un pasajero impertinente)

Una ex azafata de Iberia cuenta lo que nunca puede (ni debe decir a un pasajero impertinente)


Francisca Navarro cuenta con un tono entretenido, irónico y en ocasiones lleno de melancolia de qué forma fueron sus años como auxiliar de Iberia. El libro, Vestida de traje, disfrazada de mujer, que se puede comprar aquí bajo solicitud, es un éxito de ventas.

El pasajero impertinente. Tienden a ser personas que llegan tal y como si fuesen los dueños del avión. Realizando movimientos de desdén a cualquier regla, como por servirnos de un ejemplo apagar el móvil inteligente. La tripulación enseguida lo cala «en el embarque, muchas veces solo por su forma de enseñar la tarjeta o no contestar a un “buenos días”. Se conoce entonces que llegó “el pasajero del día”, enseña la auxiliar.

Los pasajeros de cabina no tienen la posibilidad de ni tienen que ponerse a la altura de un pasajero maleducado. En el momento en que un tripulante de cabina está con un pasajero difícil por su accionar se enseña que el traje es el escudo, por consiguiente «se cuenta hasta 100 y después hacia atrás en muchas oportunidades en tanto que de todos modos de cuando en cuando son los nervios del pasajero y sus ganas de ser personaje principal. Las tripulaciones están entrenadas para responderle de todo en el pensamiento pero producir expresiones educadas con una sonrisa», enseña Navarro.

La contrariedad de lidiar con un pasajero borracho y con uno prepotente. «El borracho se muestra e inclusive en múltiples oportunidades otros usuarios se inmiscuyen para asistir. Con el prepotente hay que ir con una táctica para hacerle ver que el traje en el avión es autoridad que respetar»; dice la auxiliar.

Ocasiones bochornosas. La auxiliar recuerda en su libro muchas y ten en cuenta que «fueron múltiples pero la mucho más recordada fue en el momento en que una pasajera ebria entró al lavatorio y al pasar el tiempo y no salir debí ingresar para poder ver si le había sucedido algo. Se encontraba completamente desviste y soltando insultos a las azafatas que debimos sacarla, envolverla en una manta para llevarla de regreso a su taburete para el aterrizaje». “Otra, en un vuelo hacia Chile en el momento en que ahora se terminó el servicio apagamos las luces y los usuarios ven películas o duermen. Cada 30 minutos debemos pasear para chequear los corredores y lavatorios. En ese examen hallé una pequeña de 3 años merodeando sola y prudentemente a los que estaban lúcidos con la pequeña en brazos fui preguntado si era suya. Viendo que absolutamente nadie la conocía charlé con el sobrecargo. Encendimos las luces despertando al mundo entero. La sorpresa fue que una señora proseguía tapada con la manta hasta la cabeza. Y pensé: Vas a ver, es de ella. Educada pero enérgica le dije: Señora, a fin de que usted duerma, tuvimos que despertar a todos. La compromiso de su hija es suya. Me respondió: «De aquí no va a escaparse”».

Romance entre conduzco y auxiliar. ¿Mito o situación?
La auxiliar no posee ninguna duda sobre esto y considear que es mucho más mito que situación si bien como en todo trabajo que se comparte tanto tiempo han surgido bastantes matrimonios y romances.

Diferencias entre la aviación de hace 30 años y la de en este momento
«Lo mucho más destacable es el compañerismo y la sensación de formar parte a una destacada empresa. El día de hoy la wi-fi del hotel y las comunidades han sustituido en parte importante aquella unión. Además de esto, antes al no tener donde reposar a lo largo del vuelo nos quedábamos en el galley realizando “terapia de conjunto”. En este momento se marchan al crew rest a reposar. A nivel compañía éramos 900 en plantilla y en este momento son prácticamente 5 mil usados con lo que las cosas, siempre, son muy diferentes», concluye.

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Fuente: Comunicae