Tres amigos de la adolescencia se rencuentran treinta años después en una España que regresa a hundirse en un sopor del que había despertado, solo para percatarse de que no lograron huír de su pasado en común, tal como tampoco lograron mentirse sobre sus verdaderas identidades. En este momento ese pasado vuelve para saldar las cuentas atentos, con la crueldad como arma. Pero ni todo es lo que semeja ni ninguno es quien afirma ser.

Con esta atrayente propuesta parte La fragua de Vulcano (editorial Distrito 93), la primera novela del escritor Ignacio Sáinz de Medrano. En ella, el creador realiza un sugerente relato en el que el pasado personal y político de España regresa, patentizando de este modo su vigencia de hoy.

El escritor muestra una talentosa técnica narrativa donde se sobreponen 2 planos temporales (los años 1980 y 2000, respectivamente) y 2 narradores diferentes (en primera y tercera persona), consiguiendo así reflejar el ineludible pasado común de los individuos y el ineludible destino que les avizora a cada uno en el presente.

«Me pareció atrayente que los 2 planos temporales fueran contados por 2 narradores distintas. El pasado vuelve como el testimonio escrito, soñado o recordado de entre los personajes principales, de alguna forma un espectador pasivo de la trama primordial por el hecho de que ahora vive la suya propia (que no es menos esencial). La multitud de ópticas y perspectivas desea asistir al lector, pese a la dificultad, a vivir la historia desde la piel de los individuos y no desde fuera».

Andalucía es el ámbito elegido por Ignacio Sáinz de Medrano para situar esta historia, cuyos espacios detalla con una precisión que logra transportar al lector a la niñez y juventud tempranas de los personajes principales y evoca una sensación de melancolia que pervive en él a lo largo de toda la obra.

«Andalucía representa varias cosas para mí. Es, primeramente, un espacio y un tiempo de niñez, de juventud temprana. Y, por esta razón, un espacio mítico, prácticamente un Macondo especial. Y, por otro lado, parte de España que ejemplariza realmente bien nuestra trayectoria reciente. Somos un país que se miró al espéculo hace 40 años y decidió cambiar varias cosas que no le agradaban. Y pienso que en este momento no poseemos el valor para mirarnos nuevamente en él. Pienso que Andalucía asimismo tiene inconvenientes con ese espéculo».

Alfonso, deja su cargo político con una bolsa de deporte bajo el brazo, escapa de madrugada en pos de cobijo en el pueblo donde veraneaba de pequeño, tratando huír de sus misterios. Allí se rencuentra con José, un amigo de su pasado al que no pensaba regresar a conocer y con el que se traslada a Sevilla, donde va a conocer a Irene y con quien va a vivir un profundo y turbulento romance.

El escritor delinea con maestría a unos antihéroes que alcanzan romper la barrera de la ficción y que recuerdan a los que leen que, con independencia de la clase a la que pertenezcan, todos ellos luchan por lograr un estado de confort que en ocasiones se les escapa de las manos.

«He amado hacer antihéroes desde prototipos y de personas que conozco, sí. Y fué entretenido crear personalidades complicadas desde retratos sicológicos absolutamente opuestos. Un ejercicio que deseé llevar a cabo de forma voluntaria».

Ignacio Sáinz de Medrano discurre, además de esto, sobre otros varios temas existencialistas que prosiguen estando presentes (y, muy frecuentemente, son inherentes) en el hombre: la privacidad, la pobreza, la soledad, la hipocresía e inclusive la culpa.

Una novela sagaz y verosímil que provocará que los que leen mucho más versados mediten sobre la implacable vigencia del pasado y la debilidad ética que hay tanto en los individuos como en la sociedad y que sientan esa añoranza por otros tiempos mejores que pervivirá con ellos tras cerrar el libro.

La fragua de Vulcano ahora está libre en librerías, tanto físicas como en línea, para esos ávidos leyentes que procuren una historia tan melancólica como capaz.

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Fuente: Comunicae