1D4 – Rutina de baño, belleza y noche.

1D4 - Maternidad

UNA DE CUATRO (1D4) es la nueva colección de historias de Tendencia y Belleza, donde una mamá de 4 niños, nos cuenta sus aventuras. Hoy inauguramos esta colección de historias sobre maternidad con su rutina de baño y noche.

Hoy he ido al súper. He comprado toallitas y pañales para variar. Dodot debería darme acciones de la empresa como mínimo. Pero nada, que no cuela.

Total que he pasado por el pasillo de los geles del cuerpo y he visto un nuevo producto de Dove: “Gel anti-estrés de agua micelar, free sulfate y la hostia en vinagre”. Lo de la hostia en vinagre es un añadido mío.

Es que ayer en uno de mis insomnios típicos vi un programa de mierda. “Las Uñas”. Creo que es el programa más malo que he visto en toda mi vida. Una periodista que no es periodista o que como mínimo le han dado el título en la tómbola o en la “Juanca”, quién sabe.

Dicha periodista entrevistaba a Laura Escanes, la actual mujer de Risto Mejide. Hablaban de cotilleos surrealistas, de brillis brillis, de cosas cuquis y de rutinas de día de noche y por supuesto de uñas.

Total que pensé: coño, pues sería cuestión de plantearse esto del relax y las rutinas de baño, belleza, y tal. Y ahí en medio del pasillo del súper, toallitas en una mano y saco de pañales debajo del brazo, mirando el tal Dove “anti todo”; una aurora boreal impregnada de “brillis brillis” me ha hecho imaginarme en la bañera de mi casa con agua calentita, velitas, música relajante, paz exterior (que eso es muy “complicao” en mi casa) y paz interior. Me he visto ahí, como Laura Escanes haciéndome fotos súper naturales para luego subirlas a instagram y alardear de “mi rutina de baño y noche”.

Me he armado de valor y he cogido el gel con toda mi expectativa mental. “Animalico”!

Total, que he llegado a mi casa y después de un poquito de charla, he aprovechado para escaquearme y subir las escaleras en modo “Cuando nadie me ve” de Alejandro Sanz cuando mis hijos se estaban “sacando los ojos” creo que, por un trozo de galleta o porque uno estaba respirando el aire de otro. No sé, algo de eso era. Y sí, es que hace 12 años y 9 meses que no puedo hacer de vientre en soledad. Es que lo de “cagar” quedaba muy feo. Y mira que lo intento eh, pero chica, si no es uno es otro.

Pues lo mismo con las duchas, es imposible ducharse una sola a no ser que corras mucho por las escaleras, corras por el pasillo y te encierres con pestillo en el baño como si Hannibal Lecter te estuviera persiguiendo. Eso funcionó hasta que mi hijo Martín de tres años arrancó todos los pestillos de los baños para ver cómo se hundían en la bañera. De ahí pasaron a una pérdida sin retorno. Y nunca más. Así que lo único que queda es convertirte en el título de Alejandro Sanz e intentar que nadie se dé cuenta que te vas a duchar.

Gel en mano dispuesta a llevar a término mi misión de la rutina de baño, respiración entre cortada, llego al baño y cierro la puerta.

Siguen matándose.

Me he dejado las velas en mi habitación. A la mierda las velas! No pasa nada, sin velas. Enciendo el grifo de la bañera, el agua suena y pego el oído a la puerta, así como con miedo pensando “esto no va a salir bien”. Consigo meterme en la bañera dispuesta a luchar por conseguir mi rutina de baño.

Rutina de Baño

Me tumbo y cierro los ojos. Conseguido!

De pronto siento respirar a alguien muy cerca de mi cara. Abro los ojos y me encuentro a Martín.

Martín: Pero Mamá qué está “achiendo”?

Mamá: pues bañarme.

Martín: Martín también quiere bañar con mamá.

Mamá: Pues venga métete. Pero calladito, que mamá está relajándose.

Martín: Vale…

3 segundos más tarde…Martín (cantando): Cabeza, hombros, rodillas, pies, rodillas pies…

Mamá: (para sus adentros): No lo escuches, no lo escuches.

Chloé aparece en escena.

Chloé (histérica): Pues el “chache” me ha dicho que soy una niñata y no es justo.

Martín (cantando): Cabeza, hombros, rodillas pies, rodillas pies…

Chloé empieza a llorar. Chloé (más histérica): es que claro siempre igual! Este niño que siempre se está metiendo conmigo!

Martín (cantando): Cabeza, hombros, rodillas, pies, rodillas pies… (Cada vez más rápido, en bucle y con voz de pito)

Yo intento seguir en mi sueño americano de cumplir una rutina de noche a lo Escanes…

Chloé sigue quejándose. Martín sigue cantando.

Aparece Mía gateando, el gato le salta por encima para colocarse al filo de la bañera. Ella llora, no le gusta que el gato haga eso y perder la carrera de gateos.

Chloé mientras sigue quejándose se quita la ropa y sin pedir permiso ni nada (pa qué) se mete también en la bañera.

Aparece mi hijo mayor y se pone en el suelo a jugar con Mía porque todavía le dura el disgusto de la derrota del gato.

El gato, empieza a meter sus patas en el agua.

Todos los gatos odian el agua pero a mi me ha tocado un gato que se mete en la bañera cada vez que tiene oportunidad. Él es así. Que le vamos a hacer!

Entra mi marido.

Marido: Pongo las pizzas en el horno? Qué hacéis todos ahí? (A todo esto el gato ya estaba metido entero en la bañera).

Mamá: La vida.

Y hasta ahí mi fallida rutina de baño, belleza y relax nocturno.

Buenas noches.