Comerse las uñas está lejos de ser un acto inofensivo. Por lo menos el 33% de la gente adopta este hábito a lo largo de la primera niñez, y a edad joven exhibe una prevalencia del 45%, continuando habitualmente hasta la adultez, según una publicación del PubMed del Centro Nacional para la Información Biotecnológica (NCBI). Pero este ‘vicio’ sin aparente relevancia conlleva perjuicios a todos y cada uno de los escenarios. «Entre las primordiales secuelas que crea comerte las uñas es el desgaste de las piezas bucales», afirman desde la Clínica Dental Urbina.

Este centro odontológico de Salamanca define la onicofagia como el hábito de comerse las uñas de las manos, una práctica «bastante común en pequeños mayores de 3 años y jovenes», que puede superar hasta transformarse en una práctica arraigada. Aun a lo largo de la principal, el 58,4% de los pequeños se muerde las uñas de 1 a 2 ocasiones cada día, con una continuidad de 97 mordidas cada vez, según una investigación de la BMC Research Aprecies.

Pero las uñas son el comienzo. «A veces no se limitan solo a estas, sino asimismo muerden las cutículas y la piel que está cerca de estas, ocasionando lesiones», avisan desde la Clínica Dental Urbina, añadiendo que esta mala práctica puede predominar hasta la adultez. En verdad, la Asociación De america Siquiátrica categoriza la onicofagia en su lista de trastornos obsesivo-apremiantes.

Alén de sus causas, los onicófagos abonan un prominente precio. Para los expertos de Clínica Dental Urbina, «comerse las uñas crea problemas arduos en los dedos, la boca e inclusive en el sistema digestivo. Asimismo perjudica la estética de las manos, en tanto que si el hábito se mantiene por un buen tiempo las uñas dejan de medrar y los dedos se ensanchan».

Más allá de carecer de datos relacionados, un porcentaje de las adversidades bucales halla su origen en la onicofagia. La mordida regular de la queratina de las uñas daña la integridad de los incisivos superiores y también inferiores. «Al morder regularmente un factor duro como las uñas y chocar entre ellos los dientes se astillan. Por su parte el esmalte se desgasta paulativamente, lo que crea sensibilidad dental y los hace propensos a caries y fracturas», aclaran desde la Clínica Dental Urbina.

Pero la desalineación dental o maloclusión asimismo está a la orden del día entre los onicófagos. Su origen reside en la llamada ‘mordida borde a borde’, que según el equipo de esta clínica salamanquesa, «radica en que los bordes incisales de los dientes precedentes superiores hacen contacto con los bordes de los dientes precedentes inferiores».

Con el pasar de los años y la perseverancia, la gente con restauraciones de resina o composite padecerán el deterioro de sus piezas bucales, aparte de acrecentar el peligro de sufrir infecciones bucales, halitosis y inconvenientes gastrointestinales.

Sobre Clinica Dental Urbina
Clínica Dental Urbina es un centro odontológico de Salamanca experto en implantología, ortodoncia, endodoncia y odontología estética. Mucho más de 40 años de experiencia, 15 mil pacientes satisfechos y un equipo multidisciplinar con el Dr. Javier Ortiz de Urbina Noble a la cabeza acreditan a esta clínica de referencia por su alta definición, precio competitivo y trato personalizado.

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Fuente: Comunicae