Esta semana Joe Biden ha estado en boca del mundo entero, y esta revista no quería ser menos. Aquí le dedicamos, entonces, unas sentidas palabras a su paquete.

El flamante mandatario estadounidense acaba de firmar un aún más flamante plan de rescate económico que tiene por objetivo salvar a USA de todos sus males virales, pero que también, y sin quererlo, ha dejado al descubierto algo en lo que todos habíamos evitado siquiera pensar, hasta hoy: el “paquete” de Biden.

Parece ser que dicho paquete (enorme, por cierto) logrará que los norteamericanos sobrevivan a la pandemia que todavía los azota con fuerza. Pero claro, que con semejante paquete, hasta el peor de los virus se la pensaría dos veces. Joder, si hasta podría pasar por mazo el paquete ese, uno gigante y erecto, que golpee con fuerza a cualquier bicho que ande dando vueltas por allí buscando huésped.

Quiero advertiros que, en las próximas líneas, van a encontrar la palabra “paquete” una infinidad de veces. Y, creedme, no es que la escritura no sea lo mío, y se me dé terrible la búsqueda de sinónimos. Pero venga, que un paquete de esta magnitud, merece ser celebrado con cuanta reiteración haga falta.

El paquete de Biden es de los mayores, en tamaño y en alcance, que se han visto en la historia moderna de los Estados Unidos. Y éste es un dato curioso: Donald Trump, el más reciente expresidente del país más poderoso de América, le había mostrado al mundo, casi un año atrás, un paquete de mayor envergadura que este que Biden ha dejado asomar. Entonces, me pregunto… ¿por qué el paquete de Biden nos parece más seductor? ¿Será que el paquete del político con nombre de pato nos ha dado desconfianza? Eso de que se la da de gran paquete, pero cuando investigas y metes mano, no es más que un paquetito porta nueces, ¿tal vez? Porque claro, hay paquetes y paquetes. Y cuando te encuentras con uno que parece grande, pero luego descubres que era una gran farsa, pues qué desilusión, ¿verdad? Y nos hemos desilusionado tanto con Mr. Trump, que ni para darle crédito por su paquete.

Vamos a hablar en serio por un segundo. El paquete de Biden no es otra cosa que una batería de medidas económicas por 1,9 billones de dólares, que incluye pagos de 1.400 pavos a los contribuyentes que no superen los 80.000 dólares anuales y una asistencia de 350.000 millones para gobiernos locales y estatales, entre otras cuestiones. Bueno, pues dicen los que saben (las encuestadoras, por supuesto, que son las únicas que en este planeta pueden hoy saber algo) que a la mayoría de los demócratas y a la mitad de los republicanos les ha gustado la medida (del paquete, claro está). Dejadme decirles que el sólo hecho de que a medio puñado de conservadores le agrade el paquete de Biden, ya es mucho pedir.

Y por eso es una lástima que los representantes de esos ciudadanos en las Cámaras Alta y Baja del Congreso no hayan acompañado el plan de rescate de Biden. Porque, vamos, el pobre tío ha tenido que apañárselas solo con su paquete, y aquí todos sabemos que eso no le hace bien a nadie. Que es más lindo cuando alguien (se) apoya (en) tu paquete, ¿a que sí?

Biden

Biden ha declarado que este paquete llega para “reconstruir la columna vertebral del país”. Pues quisiera decirte, mi querido Joe, que con tamaño paquete, la columna es algo de lo que deberías preocuparte. Tú imagina el peso sobre tu espalda. Sí, lo bien que haces, querido, en pensar en la columna vertebral.

Ahora que se ha aprobado y firmado, la Casa Blanca ya está planeando una gira nacional del bueno de Joe para que pueda exponer ante todos los ciudadanos su gran paquete. Más de uno, creemos, va a quedar anonadado con su enormidad. Vaya, que todos van a poder admirar el paquete de Joe de cerca, eso no tiene precio, joder.

“Debemos asegurar que todo el mundo entiende lo que hay en el paquete”, ha explicado al Washington Post Ben LaBolt, demócrata cercano a la Casa Blanca. “Todo el mundo tiene que oír el mensaje siete veces para recordarlo”, sentenció. Bueno, Ben, tal vez has tenido mala suerte con tu paquete, pero te aseguro que al de Biden lo recordarán ya la primera vez que lo vean. Es que ¡es enorme!

En declaraciones públicas, el presidente ha dicho que la puesta en acción del paquete “Resultará en la creación de unos 6 millones de empleos, aumentará nuestro PIB en un billón de dólares y pondrá a nuestro país rumbo a ganar la competición con el resto del mundo, porque el resto del mundo se está moviendo, China en particular”. Yo sólo te pido, estimado Joe, que recuerdes que China nunca te va por delante, que ellos siempre por detrás, a traición… y mientras tú vas con el paquete entre las manos (¿puedes cargarlo?), ellos ya están aguardándote, hisopo anal en mano, para darte duro donde no te pega el sol.

Dicen las lenguas chismosas que en la Oficina Oval (en forma de huevo, qué pertinente), Biden ha estado metiéndole mano a su paquete durante largos días, hasta dejarlo como a él le gustaba. Los funcionarios de habla hispana no han podido acceder al paquete hasta que no estuvo listo para ser mostrado (claro, porque estaba en inglés… bueno, más bien en ingles, así, sin tilde), pero ahora ya todos en la Casa Blanca se han convencido de que el paquete de Biden es lo mejor que les podría habría haber pasado. Incluso Jill, su esposa, que ha roto la maldición de los dormitorios separados que se había instalado en Washington durante la estadía de Donald y Melania. Ahora, Joe y Jill comparten la misma habitación. Pues claro, mira tú si la Jill va a dejar el codiciado paquete de Biden a la buena de Dios…

Quiero proponeros, ciudadanos norteamericanos que han venido aquí buscando saber más sobre el famoso paquete, que comiencen una nueva cruzada a lo largo y a lo ancho del país, para que @potus se transforme en @cactus. Que esa planta le sienta mucho mejor al paquete de Biden. Y ustedes tranquilos, no temáis. Todo va a estar bien. Que cuando se tiene el paquete de Biden apoyándote, nada puede salir mal.