La pandemia lo ha puesto todo patas arriba (eso ya no es noticia) y con el correr de los meses de encierro nos hemos hecho amigos de la tecnología y la vida digital.

El cine en argentina está de vuelta. De hecho, las suscripciones a las plataformas de pelis y series se han multiplicado a diario, y nuestros sillones ya han adoptado la forma de nuestra masa corporal al tiempo que la lista de estrenos por mirar se nos ha ido acortando hasta casi desaparecer.

cine en argentina

Pero, ya lo decía Guillermo Francella en la piel de Sandoval (el conflictivo compañero de Benjamín Espósito en la gran ganadora del Oscar en 2010 “El secreto de sus ojos”): “¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín: no puede cambiar de pasión”. Y, ¿hay algo más apasionante que ir al cine? Vamos, que eso ni Netflix ni Amazon ni nada lo puede reemplazar. El paseo por el candy bar, el corte de entradas palomitas y gaseosa XL en mano, llegar a tiempo a la sala para memorizar los próximos estrenos que no quisiéramos perdernos, callar a los que murmuran durante la peli, aplaudir de pie si nos ha emocionado el final. Un deporte nacional, digo yo.

Pues bien, ahora la espera se ha acabado, y la pasión ya vuelve a invadir las venas de los aficionados: las salas de cine en argentina, tanto de la ciudad como de la provincia de Buenos Aires han abierto sus puertas, y los cinematógrafos han vuelto a girar después de un año de oscuridad. Bueno, ya sé que ahora existen métodos más modernos, pero la idea es romántica, no podéis negarlo.  

“Tenet”, de palíndromo a la confusión, sin escalas

Los dueños de las cadenas de cine en argentina han puesto las carteleras a todo trapo, y la que se roba todas las miradas no es otra que “Tenet”, la ambiciosa apuesta del excelso y excéntrico Christopher Nolan que narra la historia de un agente de la CIA (John David Washington) que se ve inmerso en una lucha por la supervivencia del mundo entero, al ponerse de cara a una misión en la que deberá evitar una especie de tercera guerra mundial echándole mano a un descubrimiento científico que ya muchos quisiéramos probar: la inversión del tiempo.

Sin intentar spoilear, lo bueno de “Tenet” es la seguridad de su creador de que no entenderemos nada de lo que está ocurriendo. Los personajes se permiten, de hecho, bromear al respecto en sus líneas, y apuestan a que poco nos importará ese detalle mientras estemos ocupados en la espectacularidad de la acción.

“Monster hunter”, la chica que se aburrió de matar zombies

Basada en el popular videojuego, esta peli nos vuelve a traer al mundo gamer a Mila Jovovich, la histórica heroína de la saga de “Resident Evil”.  “No estaba segura de aceptar el papel, iba a pasar de cazar zombies a cazar monstruos”, ha confesado en una entrevista la protagonista de “Monster hunter”, film en el que la veremos encarnando a la teniente Artemis, una guerrera que deberá combatir a aterradoras y extrañas criaturas en un mundo ficticio, luego de quedar atrapada en una tormenta de arena junto con su ejército.

Si bien la trama de la historia ha recibido devoluciones negativas de los críticos de cine en Argentina, seguramente los fanáticos del gaming apreciarán tener en cartel nuevamente una versión de carne y hueso (bueno, y de animación también, no vayáis a creer que los monstruos son reales) del popular “Monster hunter”.

“Trolls 2: World tour”, porque los niños también importan

Los ¿duendes? más coloridos vuelven a la pantalla grande en esta secuela de la película estrenada en 2016, pero recargados. Es que la líder de los Trolls, Poppy, va a descubrir que su tribu no es única en su especie, sino que hay otros cinco reinos, y que además cada uno de ellos venera a un estilo musical distinto. La historia transcurrirá entonces entre corcheas y fusas de funk, tecno, country, pop, clásica y rock and roll, mientras Poppy intenta evitar que Barb, la reina de los rockeros, destruya los ritmos que no son de su agrado.

Bien sabemos que los niños serán felices si hay canciones y colores, pero vamos, a no subestimar a esas cabecitas, que si no les dáis un guión interesante, luego terminan arrojando palomitas a las filas de adelante. Para los grandes, el consuelo sea tal vez escuchar las voces de Pierce Brosnan, Justin Timberlake, J Balvin o el mismísimo Ozzy Osbourne, en versión troll, claro está.

El protocolo del cine en Argentina, la estrella de la función

Claro que la vida no volverá a ser como antes. Y, desde allá, aunque al entrar a una sala podamos sentir que estamos entrando a un universo nuevo y mágico, no hay que perder de vista que seguimos estando aquí, en este planeta apestado por el covid-19, y que la clave para que todo siga marchando es protegernos.

En la Ciudad y la provincia de Buenos Aires se ha establecido aforo máximo permitido (30% de la capacidad de las salas en el caso de la ciudad, 50% en provincia), y se ha estipulado la obligatoriedad del uso de tapabocas en todo momento dentro de los establecimientos (bueno, por supuesto que podéis quitároslo para comer un nacho o darle un sorbo a la bebida). De la misma manera, las butacas deben tener una separación entre sí de entre 1,5 y 2 metros, y las puertas de las salas deben permanecer abiertas durante al menos diez minutos antes y después de cada función, para promover la circulación de aire.

También se ha creado un sistema de “burbujas sociales de recreación”, que vendrían a ser conformadas por aquellos grupos que llegan juntos al establecimiento (amigos, familia y demás, no os atreváis a formar grupo con alguno que ingrese al cine al mismo tiempo que vosotros, que esa no es la idea), de no más de seis personas, que se sentarán en butacas contiguas (y no, no se puede cotorrear entre vosotros, que para eso ya tenéis Netflix y el sillón).

Bien, la invitación al cine en Argentina ya está hecha. Las palomitas, calientes, y los dueños de los cines, ansiosos. Ha sido un mal 2020 para ellos, y quieren un 2021 que rompa la taquilla. ¡Luz, cámara, acción!