¿Oiste que hay crisis en Madrid? – Señoras y señores, la comunidad de Madrid entra en crisis, ¡Pasen y vean! antes de que empiece la función.

Primer acto de la crisis en Madrid: apertura catalana

Crisis en Madrid

A diferencia del ajedrez tradicional, la jugada política de Isabel Díaz Ayuso no ha comenzado ni hoy, ni en Madrid. Y ni siquiera en el mismo tablero. Se inició tras las elecciones catalanas, en la misma noche del 14 de febrero, cuando Ciudadanos se dio el batacazo más grande de su historia (ironías del destino: el mismo lugar y los mismos comicios en que había alcanzado su cénit) y lo inició otra dama: Inés Arimadas, lideresa del partido.

La musa naranja del centrismo liberal antiseparatista, visto el desastre de Cs, no se resignaba a tener el mismo destino que la exsocialista renegada Rosa Díez con UPyD: la desaparición (otra dama, por decir algo). O, lo que es peor y más doloroso, el destino de una sirena que termina siendo devorada por los tiburones de su propio océano por la talasofobia, que en la marejada de Cs hay de todo y algunos ya afilaban los cuchillos para hacerle lo que a Julio César y ponerse al mando de la formación. “¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!” (Pio Cabanillas dixit).

Inés inició una huida hacia adelante, o mejor dicho hacia su izquierda, pero no mucho, sino un poquito, lo justito, para que no la relacionasen con la derecha del PP y, aún menos, con la ultraderecha de Vox, pero que tampoco la acusaran de “entregarse” al PSOE. Cual Pinito del Oro, la trapecista-equilibrista del circo Price de los años sesenta, Arrimadas se vio de repente en la cuerda floja, cruzando peligrosamente de una punta a otra de la pista y en todo lo alto del circo político español. Y sin red.

Y héteme aquí que la bella Inés comenzó a hacerle ojitos al “Pepe piscinas” de esta “ópera bufa” en que unos y otros han convertido al panorama político patrio. Este “Pepe piscinas”, que no es otro que Pedro Sánchez, llevaba tiempo bebiendo los vientos por Isabel Díaz Ayuso, o mejor dicho, por su cargo y mando en plaza.

Segundo acto de la crisis en Madrid: “peón cuatro rey”

No seré yo quien diga que Inés Arrimadas y Pedro Sánchez hayan intercambiado llamaditas en secreto, como dos adolescentes que ocultan su idilio a sus padres (“Primer amor, primer dolor”, Martín Vigil). Pero algo empezó a moverse cuando todos negaron que se moverían.

Moverse como Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, y militante de Cs, quien tras una reunión “de rutina” con su jefa de filas (Inés) cogió un AVE a Sevilla para verse con el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, sin conocimiento previo de la presidenta “cañí”, Isabel. Lo cual molestó a Isabel. Pero nada pudo objetar porque al parecer, según cuentan, a quien en realidad iba a ver era a Juan Antonio Marín, vicepresidente de la Junta andaluza por Cs.

Qué hablaron y de qué dejaron de hablar Aguado y Marín es algo que no sólo les compete a ellos dos y que ninguno ha aclarado. Pero Marín se enrocó y tomen nota de esta visita, señores, que unas líneas más adelante podremos vislumbrar el por qué.

El caso es que el conocido “mal rollo” entre la presidenta “chulapa” y el vicepresidente “pichi” se hizo más patente y el termómetro empezó a coger temperatura, sin necesidad de bailar un chotis, apretaditos los dos, dando vueltas sobre la misma baldosa.

Tercer acto de la crisis en Madrid: la jugada murciana y “jaque a la dama”

Y así han pasado los días, entre dimes y diretes, e Isabel Díaz Ayuso encontrándose más sola que nunca. Sobre todo, sola desde que se separó del hombre que hasta enero pasado había sido su principal apoyo, político y personal, Jairo Alonso. Y la soledad a Isabel no le sienta nada bien, no señor.

Sola y recelosa de su vicepresidente, Isabel ha pasado tres semanas con los únicos ánimos (y quién sabe si haciéndole confesiones) del bueno del alcalde Martínez Almeida, regidor de la Villa y Corte, bajito y del «Atléti» por más señas. Pero un bajito con más talla que algún exjugador de baloncesto, marrullero y broncas, que todos conocemos.

Sola, recelosa y largamente acosada desde Moncloa por “Pepe piscinas” y su séquito, y abandonada a su suerte desde la calle Génova por Pablo Casado, que últimamente tiene la cabeza ocupada mirando ofertas de Repiso, Tecnocasa y Gilmar, ustedes me entienden, como para prestar atención a viajes andaluces de vicepresidentes que ni siquiera son del partido de las gaviotas, que son aves migratorias.

Y en esto que estalla Murcia y salta su Gobierno en mil añicos por un “quítame allá esas vacunas” y algunos otros deslices que tienen hartos, pero que muy hartos, a los murcianicos de a pie (ver artículo de Antonio López, aquí mismito).

Ciudadanos rompe su coalición con los peperos y fuerza con los socialistas una moción de censura. Jaque al presidente autonómico murciano López Miras y, de rebote, jaque a la dama de la Puerta del Sol, que piensa lo de “cuando las barbas de tu vecino veas pelar…” y reacciona. ¡Vaya si reacciona! Anticipo de elecciones, en una carrera con Más Madrid y los socialistas madrileños para que estos no puedan presentar moción de censura para hacerse con la joya de la corona: Madrid.

Recopilando jugadas a varias bandas de la crisis en Madrid

Así que Isabel se agarra el canasto de las chufas y dimite. Y luego se lo dice a Casado, tan ocupado como está con la mudanza y a por uvas. Y luego convoca elecciones. Y luego cesa al vicepresidente Aguado y al consejero de Transportes, Ángel Garrido, que también es de Ciudadanos. Por conspiradores. Pero, Isa, querida mía, tenías que haberlo hecho justo al revés: cesar a los consejeros, convocar elecciones y luego dimitir, porque una vez dimitida ya no puedes hacer otra cosa más que irte.

Y desde Más Madrid el “niño Errejón”, pillado fuera de juego, como siempre, que protesta porque “yo estaba prímer”, o sea, que ellos han presentado la moción de censura antes de que Isabel haya montado el “sarao”. Un “sarao” que ella ya se olía por lo de Andalucía. Y ahora volvamos al viaje de Aguado a la capital hispalense.

Como consecuencia del “globo” que se ha agarrado la ya expresidenta madrileña, el ya exvicepresidente de Cs protesta, acusa a Isabel de haber “perdido la cabeza” y va y dice: “me gustaría encontrar en Ayuso el apoyo que encuentra Juan Marín (Cs) en Moreno (PP)”. ¿Lo pillan? Por la boca muere el pez.

Que dicen las malas lenguas, entre las cuales me honro, que Ignacio Aguado fue el emisario de Inés para pulsar intenciones acerca de una hipotética moción de censura con socialistas y podemitas en Andalucía. Y como parece ser que “nones”, que hasta han negado la hipótesis de un adelanto electoral, han iniciado el derribo de fichas de dominó en la Región de Murcia, ya que en Castilla y León el vicepresidente Francisco Igea, cuyas simpatías por Arrimadas son, digamos, “perfectamente descriptibles”, no está por la labor. Un derribo de fichas de dominó que ha empezado en Murcia y pretendía terminar en Madrid.

— “Pero oiga, ¿no estábamos con el símil de la partida de ajedrez?”

Sí, respetado lector. Pero la política es el arte de lo posible y hace extraños compañeros de cama (Ciudadanos y PSOE, un suponer). Y de partidas de ajedrez, dominó y damas. Sobre todo de una dama. Ya saben.

Por cierto, Ignacio Aguado debería de explicar cómo niega la hipotética «traición» y dice que estaba dispuesto a seguir apoyando a Isabel Díaz Ayuso cuando, según sus propias palabras, «ha perdido la cabeza». No es muy coherente, creo yo.

De lo que aquí se trata es de arrebatarle al PP el feudo madrileño a toda costa y han coincidido en el tiempo la hambruna de influencia de Inés Arrimadas, joven promesa de la política española, venida a menos, y la codicia de “Sánchez piscinas” por dominar el horizonte del oso y el madroño. y como a Ángel Gabilondo le da mucha pereza (siempre le da mucha pereza), «Pepe piscinas» va a sacar probablemente a Margarita Robles a calentar por la banda. Otra mujer que puede entrar en liza. Gambito de dama. O de damas. Veremos quién gana en esta crisis en Madrid.

Continuará, la crisis en Madrid por suerte o por desgracia… ACABA DE EMPEZAR…