El último escándalo vacunatorio ocurrió en Brasil. Pero atención, que esto sucede aquí, allá, y más allá también.

Ancianos esperanzados con no morir de covid-19 inoculados con unas preciosísimas “vacunas de aire”. Un vacunatorio VIP al que acuden amigos de un ministro para recibir una dosis. Políticos que se inmunizan con “vacunas de cortesía” antes de que los lotes declarados ingresen a un país. Un ejército de idiotas que decide que debe chutarse antes que la población que defiende, por si las moscas.

Podría esto ser todo parte de un guión apocalíptico en el que el sálvese quien pueda es el leitmotiv de la serie. Vamos, que seguramente todos debemos haber visto alguna vez una escena parecida en alguna peli “finmundista”, en la que los malos son malísimos y los desahuciados son atropellados una y otra vez por el poder de turno. Pero, aunque no lo creáis, esto no es ficción: es la pura verdad.

Vacunas Covid

Vacunas: Brasil, 20 de febrero de 2021

Sale a la luz un puñado de vídeos y capturas de unos viejecitos siendo inoculados con vacunas vacías, y otros en los que los vacunadores ni siquiera aprietan el émbolo para que el líquido se les meta en el cuerpo.

Las redes sociales hacen su trabajo, y tales imágenes, difundidas por los familiares de los (no) vacunados, se viralizan a la velocidad de la luz, provocando indignación extrema en la población guiada por Jair Bolsonaro. “Si las investigaciones confirman que hubo desvío de dosis, o cualquier otra irregularidad, el profesional de salud podrá ser acusado por malversación de fondos, que tiene penas que pueden llegar hasta a 12 años de prisión”, asegura en un comunicado la Policía Civil de Río de Janeiro, intentando tapar el Sol con el dedo. Es que, una vez descubierto el engaño, la sociedad ya no está tranquila. ¿Quién podría asegurarles que el líquido de sus vacunas no es, por ejemplo, un placebo? ¿Deberían pedir quedarse con la jeringa como prueba inoculante? ¿Documentar todo el proceso vacunatorio en vídeo para analizarlo cuadro a cuadro minutos después?

Al momento, sólo han apartado de sus cargos a las enfermeras a cargo de las vacunaciones ficticias. Pero por la difusión de estos casos (que todavía son aislados), la población brasileña está en alerta máxima, la desconfianza ya ha hecho nido en los ciudadanos de segunda que han dejado de saber si sus autoridades sanitarias los consideran merecedores de la inmunización, o si tal vez son otros, más importantes contribuyentes a la sociedad, quienes son dignos de ser salvados.

Vacunas: Argentina, 19 de febrero de 2021

Aquí, creedme, la historia se torna un tanto más compleja. El conocido escritor y periodista Horacio Verbitsky confiesa a viva voz en su programa de radio que ha sido inmunizado contra el covid-19 gracias a su amistad con el (ahora ex) Ministro de Salud de la Nación. “Llamé a mi viejo amigo Ginés González García, a quien conozco desde mucho antes de que fuera ministro. Me dijo que tenía que ir al hospital Posadas. Cuando estaba por ir, recibí un mensaje del secretario de Ginés que me dijo que iba a venir un equipo de vacunadores del Posadas al ministerio y que fuera allí a darme la vacuna”, cuenta el periodista, a simple vista inocentemente, como si no hubiese hecho uso de un privilegio inmoral.

Vacuna Covid

La vorágine del vivo en los canales de televisión nacional comienza a incendiar el futuro del sanitarista González García. Las teclas de las redacciones de los periódicos online gritan ante tanto golpeteo de sus operadores. Los micrófonos de las radios arden mientras los locutores y periodistas buscan la supuesta lista del “vacunatorio vip” hasta debajo de las piedras.

La respuesta estatal es casi inmediata. El presidente de la Nación, Alberto Fernández, jugándose nuevamente su autoridad política, le pide la renuncia al Ministro. Ginés González se excusa, culpa a su secretario, y finalmente presenta su dimisión en una carta en la que, más que hacerse cargo del error, envía munición gruesa al gobierno anterior, el del expresidente Mauricio Macri, que si bien ha hecho destrozos sanitarios (entre ellos, dejar vencer un millón de vacunas en un oscuro depósito y hasta bajar de categoría al Ministerio de Salud a Secretaría), nada tiene que ver con las equivocaciones del presente. Se abre la “hora de las hipótesis”, en la que algunos confían en el traspié comunicacional de Verbitsky, y apelan a la imperfección naturalmente humana del periodista, y en la que otros malpensados aseguran que Verbitsky ha hecho una jugarreta a traición digna de un culebrón. «Habrá quienes duden, porque a lo largo de tantos años se fue estructurando un estereotipo sobre mí que excluye actos ingenuos o simplemente estúpidos. Se presume que siempre actúo en forma racional y se buscan motivaciones ocultas, que en este caso han llegado a extremos delirantes, como que fue un regalo de cumpleaños a Cristina, para que el gobierno se desembarazara de Ginés», jura hoy Verbitsky, haciéndose eco de las teorías conspirativas que aseguran que la maniobra desestabilizadora fue en honor a la vicepresidenta argentina, Cristina Kirchner, quien estaría enemistada con el ahora exministro por su negativa a construir un sistema federal de salud que dejaba fuera del negocio de las obras sociales a los sindicatos del país.

Ahora hay nueva Ministra de Salud de la Nación en Argentina. Es Carla Vizzotti, exsecretaria de Acceso a la Salud y especialista en vacunas. Su misión será, en primer lugar, convencer a la opinión pública de su desconocimiento total del “vacunatorio vip”. Deberá, luego, llevar adelante un plan de vacunación tan arrollador y ambicioso que deje en el olvido el escándalo pandémico más doloroso para el país sudamericano.

Vacunas: Perú, 13 de febrero de 2021

La ministra de Salud de la Nación, Pilar Mazzetti, presencia su renuncia indeclinable, envuelta en un escándalo de magnitud sideral, luego de darse a conocer que 487 funcionarios peruanos han sido inoculados contra la covid-19 con un lote secreto de dos mil dosis que había enviado el laboratorio chino Sinopharm, en el marco de un estudio clínico para probar la eficacia de la vacuna que tuvo lugar en septiembre/octubre  del año pasado, con voluntarios de todo el país.

La cosa es que el lote extra fue utilizado para inocular a los profesionales que dirigían y trabajaban en el estudio, pero también se usó para inmunizar a cientos de políticos, dirigentes y funcionarios del Perú que (no tan) tímidamente han puesto el brazo en las tinieblas.

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Podréis imaginar el estupor de la población al enterarse que incluso el por entonces presidente Martín Vizcarra, que sería destituido un mes después por el Congreso nacional, también había recibido su dosis en el más absoluto hermetismo. Y eso no termina ahí, ya que su mujer y su hermano también se hicieron con el antídoto.

Días después de la renuncia de Mazzeti, es la ministra de Relaciones Exteriores, Elizabeth Astete, quien debe despedirse de su puesto, al admitir que ella también había sido vacunada.

El actual presidente, Francisco Sagasti (ya inmunizado, por cierto), dice estar “decepcionado” e “indignado”, y asegura que ningún funcionario vacunado en secreto conservará su trabajo, al tiempo que promete dar a conocer la lista completa de los ciudadanos de primera que han accedido al lote salvador.

Vacunas: Allí, y aquí también

España había sido pionera en esto de corromper el sistema sanitario pandémico, cuando funcionarios, políticos y hasta miembros del ejército se habían saltado las filas y, pisando cabezas de los mortales, habían logrado inmunizarse.

Todo terminó con la renuncia del general Villarroya, ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa de Defensa, quien se apartó de su cargo para “no perjudicar la imagen” de las Fuerzas Armadas. Como si con eso bastase, ¿verdad?

La conclusión es sencilla. La batalla contra la covid-19 no ha devenido en otra cosa que en una guerra civil entre ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. La historia se repite, país a país, demostrando que la corrupción está a la orden del día, y que cualquier estrategia es válida para inmunizarse contra el mal. Aunque el mal, en realidad, ya lo tengan dentro.