Un reciente estudio del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) señala que uno de cada cuatro españoles tiene o ha tenido miedo a morir por coronavirus.

Curiosamente, otro estudio de Statista.com realizado entre marzo y mayo del año pasado mostró que, ya entonces, casi nueve de cada diez ciudadanos temían seriamente las consecuencias económicas que la pandemia podía acarrear.

Miedo al Covid, pánico a sus consecuencias. Éste es el sentir general en España, ante un virus que llegó cuando nadie lo esperaba. Que fue subestimado por las autoridades, hace ahora justamente un año, cuando supimos que había llegado, porque anunció su presencia con una primera víctima.

Que, a pesar del primer muerto, las autoridades, esas mismas que lo habían desdeñado y minimizado, lo compararon con una simple y ligera gripe, cuando empezó a extenderse por el país.

Y que nos dejó a todos en “estado de shock”, y a los responsables de la sanidad pública paralizados, sin capacidad de reacción, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia.

Como un accidente aéreo a diario

Se puede entender que nadie pudiera sospechar el verdadero alcance del SARS-CoV-19 y que cuando se tomó, por fin, conciencia de su gravedad los muertos se acumulaban por cientos a diario.

Se puede entender que las autoridades tardasen en reaccionar y que, una vez que lo hicieron, no sabían cómo proceder. Pero mientras estas autoridades salían de su letargo, los casos de contagiados se iban acumulando y producían un incesante y lúgubre goteo mortal.

Era como si, cada día, un Airbus A320-200 se estrellase sin dejar supervivientes y el Gobierno no hiciera nada para evitarlo.

Covid

Pronto será 11 de marzo. Conmemoraremos el decimoséptimo aniversario del 11M, el atentado terrorista más sanguinario perpetrado en nuestro país y uno de los peores en toda la historia de Europa. Hablamos de la masacre que Al Qaeda provocó en los trenes de Cercanías de Madrid, en la estación de Atocha y otras dos estaciones cercanas, El Pozo y Santa Eugenia.

Un atentado que conmovió al mundo y segó la vida de casi doscientas personas. Pues bien, hace ahora un año comenzábamos a sufrir un 11M diario ante el desconcierto general.

Intereses políticos, no sanitarios del COVID

Ya no se estrellaba cada día un Airbus con ciento ochenta pasajeros a bordo. Se estrellaba, figuradamente, claro, pero también a diario, un Boeing 747 con cuatrocientos o con quinientos viajeros. Y aquí nadie sabía qué hacer, o lo que hacía era motivado por intereses políticos, no sanitarios.

La ineptitud con la que actuó el Gobierno de Pedro Sánchez tendría que ser objeto de investigación judicial por dejación de funciones, para pedirle responsabilidades penales. Pero ya llegará el día en que esto se pueda plantear.

Ahora no es el momento. Ahora, lo que urge es parar este tsunami vírico letal, que va por su “tercera ola” y que alcanza casi setenta mil muertos oficiales, y unas cien mil vidas en un año según las compañías funerarias, los informes estadísticos de mortalidad anual comparada y otros estudios que, para muchos, son más fiables que los del desacreditado presidente Sánchez y su acólito Fernando Simón.

Los datos del CIS sobre el COVID

El Centro de Investigaciones Sociológicas tampoco goza de crédito bajo la dirección de José Félix Tezanos. Pero si nos atenemos a sus datos, el 23,4% de la población española ha sentido mucho, o bastante “miedo a morir debido al coronavirus”; es decir, casi uno de cada cuatro ciudadanos. De ellos, un 18,4% son hombres y un 28,3% son mujeres. Y los que más miedo sienten o han sentido son personas entre los 55 y los 64 años.

Contrastan llamativamente estos datos con el miedo a las consecuencias económicas y laborales.

Cuando la pandemia apenas había dado sus primeros zarpazos, aunque ya todo el país estaba confinado (marzo a mayo de 2020) Statista.com, una fuente estadística de gran prestigio, consultada frecuentemente por los periodistas, señalaba que casi nueve de cada diez españoles (87,4%) pensaban que “las consecuencias de la crisis originada por esta pandemia podrían ser muy graves, mientras que menos de un 1% restaba importancia al asunto”. Y lo peor estaba aún por llegar.

Un año después del COVID, la hecatombe

Hemos superado ya el año de esta pandemia y el hastío y la desesperanza de la población sólo permanece contenida con la aparición de las primeras vacunas. En ellas están puestas casi tdas las expectativas. Pero pocos ven a una luz al final del túnel.

Según Forbes, la situación en España con el COVID es crítica. El sector turístico (España es potencia mundial de turismo) lleva un año de cierres que han llevado a multitud de empresas a la ruina.

Tendencia y Belleza - %filename$

El año 2020 se saldó con un desplome de 106.000 millones, casi un 69% menos que en 2019. Las ventas de agencias de viajes han caido un 80%; la ocupación hotelera, un 71%; las aerolíneas, un 65%: el alquiler de vehículos, un 58%…

Solo entre Meliá y NH, las dos grandes cadenas hoteleras, las pérdidas superan los mil millones. Y las perspectivas son de “resta y sigue”, caída en picado. Sólo una vacunación rápida y masiva puede evitar la catástrofe, según la consultora KPMG España.

A esto hay que sumarle la cascada de ERTEs, EREs y cierres patronales y de empresas, muchas de ellas emblemáticas, mientras las ayudas que tanto anuncia Pedro Sánchez nunca acaban de llegar. Pero esto merece otro capítulo.