Trump volverá a aspirar a la Casa Blanca – El panorama político de Estados Unidos promete estar animado. Donald Trump no se resigna a ser “expresidente”, ni quiere ser juzgado por los 91 delitos federales que, presuntamente, ha cometido durante su mandato. Insiste en que las elecciones fueron “amañadas” y quiere “ajustar cuentas” a sus “traidores”. El Partido Republicano puede quedar dividido. Pero el Demócrata afronta también algunos retos.

Trump volverá a aspirar a la Casa Blanca

El propio Trump ha hablado de sus intenciones con sus más “íntimos”. Pero como no da puntada sin hilo, lo ha hecho con el único fin de que se “filtre” a la prensa y los medios se hagan eco de ellas, para así intimidar a quienes pudieran oponerse a su pretendida vuelta como candidato al Despacho Oval.

Desde el “minuto uno” de la nueva legislatura demócrata, encabezada por Joe Biden y Kamala Harris, y mucho antes de que empiece un nuevo ciclo electoral (primarias, caucuses, etc…), previo a las presidenciales de 2024, Donald Trump iniciará su particular “cruzada” el año que viene. No quiere perder ni una sola oportunidad para recuperar el control absoluto sobre los republicanos.

Trump volverá a aspirar a la Casa Blanca, primer asalto contra Lisa Murkowski en Alaska

Trump volverá a aspirar a la Casa Blanca y lo primero que va a hacer es ir a Alaska para “revolver el cotarro” y arremeter contra Lisa Murkowski en su propio terreno, y así socavar su autoridad. Murkowski lideró el grupo de los únicos siete congresistas republicanos que votaron a favor del “impeachment”: Ben Sasse, senador por Nebraska y de talante muy conservador: Bill Cassidy. senador por Luisiana desde 2008; Mitt Romney, senador por Utah y uno de los más críticos con Trump; Susan Collins, senadora por Maine desde 1997, de la corriente “centrista” o “moderada”; Pat Toomey, senador por Pensilvania desde 2011, y Richard Burr, senador por Carolina del Norte desde 2005.

Murkowski es considerada una política “moderada” y está siendo capaz de llegar a acuerdos legislativos con los demócratas, los “usurpadores” de su poder, dice Trump.

Lisa Murkowski está ganando “autoridad moral” e influencia entre los cada vez más numerosos congresistas y votantes republicanos que no se sienten cómodos con el sesgo radical que el partido conservador tomó en la etapa de Donald Trump.

Trump volverá a aspirar a la Casa Blanca, primer asalto contra Mitch McConnell en el Partido Republicano

Como preludio de su “cruzada” y para “aviso a navegantes” que puedan estar pensando en alinearse con Murkowski, el expresidente ya ha lanzado sus primeros ataques furibundos contra el jefe de los conservadores, el senador por Kentucky Mitch McConnell.

McConnell ordenó “cerrar filas” en torno a Trump para impedir el “impeachment”. Pero éste leacusa de no haber sabido controlar al partido y haber “tolerado” la “indisciplina” de los siete senadores que votaron contra él. Ahora, el expresidente “exige” un cambio inmediato de jefe de filas; que Mitch McConnell sea cesado fulminantemente y que su sustituto pertenezca al “núcleo duro” de los conservadores, que aún le es fiel.

Trump acusa de “desleales” y de “malos republicanos, simpatizantes de los comunistas demócratas” a Murkowski y a McConnell.

A Lisa Murkowski y a los otros seis senadores “díscolos” no les perdona su “traición”. Pero lo que de verdad no perdona a Mitch McConnell es que, nada más acabar la sesión del “impeachment”, haya señalado el camino para proceder legalmente contra él.

Trump y sus 91 presuntos delitos federales

McConnell ha dicho que Trump no está libre de la acción de la Justicia, que es lo que más teme el expresidente, porque ya pesan contra él quince demandas y pueden caerle otras setenta y seis, lo que haría un total de 91 juicios. Tantos como leyes federales ha transgredido durante sus cuatro años de mandato.

Por esto, Mitch McConnell ha afirmado que Trump “no se ha librado de nada todavía. Tenemos un sistema criminal en este país, tenemos un sistema civil. Y ningún expresidente es inmune a ninguno de los dos».

Evitar responsabilidades para volver a la Casa Blanca

Si Mitch McConnell piensa así, entonces ¿por qué ordenó “cerrar filas” en torno a Trump? Pues muy sencillo: no lo hizo para salvarle a él, sino para salvar al propio Partido Republicano y a sí mismo.

Si Trump hubiera salido “culpable” en el juicio político del “impeachment”, no habría podido ser cesado de un cargo que ya no ocupaba (el de presidente de los Estados Unidos), pues acababa de perder las elecciones. Sin embargo, habría quedado inhabilitado de por vida y no habría podido de ninguna manera volver a ser candidato a la Casa Blanca.

Esto último le es indiferente a McConnell, pues aún tiene los resortes para impedir una nueva candidatura de Trump. Pero, en cambio, los dirigentes republicanos habrían tenido que dar muchas explicaciones a su electorado sobre cómo permitieron en 2016 que Trump fuera el candidato republicano, y por qué tanta permisividad hizo posible que haya sido el único presidente de la historia de los Estados Unidos sometido a “impeachment” por dos veces, en la misma legislatura y con menos de un año transcurrido entre el primer proceso y el segundo.

También ordenó el “cierre de filas” porque una condena a Trump habría puesto al GOP (“Grand Old Party”, que es como se le llama al Partido Republicano) en una situación de inferioridad política y moral frente a los demócratas, que habrían reprochado a los conservadores los manejos de Trump y su condena política por ellos. Además, los dirigentes conservadores habrían tenido que “depurar responsabilidades” en sus filas, lo que habría debilitado aún más al partido antes el electorado.

Un partido dividido

Trump volverá a aspirar a la Casa Blanca, pero esta estrategia puede salir mal a McConnell. El Partido Republicano puede quedar “muy partido”, es decir, muy dividido. Trump ha deslizado que, si no le permiten encabezar la candidatura a la presidencia del país en 2024, formará un nuevo partido con el que presentarse de nuevo y el voto republicano quedaría fragmentado por ambos flancos.

Después ha desmentido que quiera crear otro partido. Pero Trump insiste en que los republicanos tendrían que elegir “entre dos candidatos”, enfrentados entre sí y frente a un tercero, que sería el candidato demócrata.

El Partido Republicano quedaría fragmentado por la derecha, dividido entre los “ultras” de QAnon, que tomaron el Capitolio, y los todavía más “ultras” Proud Boys, supremacistas, herederos del Ku Klux Klan y que ven a Trump como a “un blando”.

Murkowski: ¿un nuevo partido independiente?

Por la izquierda (es decir, por el lado del centro-derecha) el Partido Republicano quedaría dividido por los conservadores moderados, partidarios de Lisa Murkowski. La senadora de Alaska, a su vez, podría crear una formación política independiente y, de hecho, está sopesando muy seriamente esta posibilidad, según fuentes muy allegadas a ella.

Murkowski, hija del exsenador y exgobernador Frank Murkowski, también republicano, ya fue independiente en el pasado. Asumió su cargo por primera vez en 2002 y siempre ha liderado el “ala crítica” de Trump. Pero también ha sido el principal “comodín republicano” en numerosas votaciones.

Asimismo, Lisa Murkowski ha desafiado al Partido Republicano en reiteradas ocasiones. Su voto a favor del “impeachment” no ha sido la última vez. Tras esto, ha anunciado hace sólo unos días que apoyará la nominación de la demócrata Deb Haaland para servir como Secretaria del Interior. Haaland, representante en el Primer Distrito Congresional de Nuevo México, es una de las congresistas más odiadas por los conservadores, que la consideran “de izquierda radical”.

Partido Demócrata: no todo son alegrías

Por su parte, en el Partido Demócrata no todo son alegrías a pesar de su victoria electoral. Desde la famosa llamada de Kamala Harris a Joe Biden para comunicarle su victoria (“We did it, Joe”, “Lo hicimos, Joe”) Biden se enfrenta a numerosos retos y a recomponer los destrozos ocasionados por Trump en sus cuatro años de mandato. Sin contar con el desgaste que acarrea el ejercicio del poder.

Biden ha empezado con buen pie al retornar a los Estados Unidos a los foros, organismos y pactos internacionales de los que Trump había sacado al país. Está nombrando a numerosos altos cargos que pertenecen a minorías étnicas y desea reconducir la política medioambiental sobre Cambio Climático y suavizar las tensiones comerciales con China. Sin embargo, cuando aún no ha cumplido los cien días en el cargo (el plazo «de cortesía» habitual, antes de empezar a juzgar su gestión), va a verse obligado a continuar con algunas líneas de actuación iniciadas por su antecesor en política exterior, y esto decepcionará a parte de su electorado.

Por otra parte, la edad de Joe Biden, 78 años, hace difícil que se presente a la reelección, y es aquí donde surgen algunas dudas. En 2024 Kamala Harris podría convertirse en la segunda mujer candidata a la presidencia de los Estados Unidos, puesto que la primera fue Hillary Clinton. Pero sería la primera candidata de raza negra y ascendencia afroamericana y la primera con experiencia de gobierno, dado que ahora es vicepresidenta.

Alexandria Ocasio-Cortez entra en escena

No obstante, y he aquí el problema, en las filas demócratas surge con mucha fuerza la figura de otra mujer, que es más joven que Kamala Harris y que es de ascendencia hispana: Alexandria Ocasio-Cortez, congresista por Nueva York y descendiente de puertorriqueños. No hay que olvidar que los hispanos son la “minoría más mayoritaria” de los Estados Unidos, que en numerosos estados representan a más del cincuenta por ciento de la población total.

Alexandria Ocasio-Cortez es una gran activista, con mucho atractivo para la juventud y para los descontentos con el actual “establishment” partitocrático estadounidense. Tiene “gancho”, se desenvuelve con mucha soltura ante los medios, su discurso es fluido y convincente, es coherente y tiene un poder de movilización superior al de Biden y Harris juntos.

Este último “colectivo descontento” no suele participar en los procesos electorales. Pero una eventual candidatura de Alexandria Ocasio-Cortez podría movilizarlo como nunca antes nadie lo consiguió, y esto le daría un respaldo popular abrumador.

Ocasio-Cortez es, además, la gran impulsora del Green New Deal, la nueva “política verde” por la sostenibilidad y la igualdad de género, razas y procedencias étnicas. El Green New Deal impulsado por Alexandria Ocasio-Cortez ha sido secundado y defendido también por Biden y Harris durante su campaña electoral. Pero ahora, ya en el poder, se están viendo presionados por Alexandria Ocasio-Cortez para que cumplan con todo lo prometido cuando aspiraban a la Casa Blanca. Es, por así decirlo, el máximo exponente del “ala izquierda” del Partido Demócrata.

Queda mucho para el año 2024, pero un hipotético enfrentamiento electoral entre Donald Trump y Alexandria Ocasio-Cortez sería todo un espectáculo sin precedentes, que mantendría en vilo al mundo entero.