Los abrigos de Peña Cabra y Peña Capón, asomados al embalse de Beleña, contienen en sus supones unos hechos fosilizados que han viajado en el tiempo mucho más de 1.800 generaciones.

En la situacion de Peña Cabra, los restos encontrados revelan que fue la vivienda de conjuntos de neandertales que a lo largo de varios años gozaron de un tiempo satisfactorio y de un sinnúmero de elementos a su predisposición, donde los robles y las encinas poblaban los montes del mismo modo donde tienen la posibilidad de llevarlo a cabo el día de hoy. No obstante, estos conjuntos desaparecen sin dejar indicio hace unos 40.000 años. Unos pocos una cantidad enorme de años antes, unos humanos altos, delgados y diligentes habían aparecido por el sur de Europa, al unísono que la nieve se comenzaba a amontonar en las cimas y los robles y encinas eran paulativamente reemplazados por pinos; los Homo sapiens habían llegado. Sin embargo, no sobran las pistas de estos primeros humanos modernos y, en verdad, a lo largo de varios años, los científicos han creído que la región mucho más dura de la Meseta, donde está la Sierra Norte, no estuvo habitada a lo largo de la última enorme glaciación, cuyo pico máximo se dio entre hace 25.000 y 15.000 años. Pero uno de esos milagros de la Arqueología logró que se descubriera en Peña Capón, a pocos 2 km de Peña Cabra, las primeras patentizas sólidas de humanos modernos a lo largo de lo mucho más duro de la glaciación.

Peña Capón, donde los trabajos arqueológicos tuvieron que ser suspendidos por las permanentes crecidas de agua provocadas por el embalse, se encuentra dentro de los puntos mucho más esenciales para el estudio de las últimas fases del Paleolítico en el interior peninsular. En el abrigo se pudo documentar la existencia de humanos modernos ya hace, por lo menos, 25.000 años, un instante en el que la nieve no desaparecía en verano, la pluralidad de elementos se había con limite bastante, y era preciso moverse cantidad considerable de km tras cada viable presa.

A toda la riqueza cultural y natural que acumula la Sierra Norte de Guadalajara, hay que incorporarle una enorme riqueza histórica y científica aún por conocer, puesto que hablamos de entre las zonas mucho más esenciales para el estudio de la Prehistoria. Peña Cabra y Peña Capón cuentan la crónica de de qué forma 2 especies humanas están, se intercalan y compiten por la supervivencia en un ambiente tan duro, como favorecido. Cuentan la crónica de la Sierra Norte.

ADEL Sierra Norte, como conjunto de Acción Local, difunde la potencialidad arqueológica de la comarca, con la intención de que su estudio y conocimiento enriquezcan la ciencia, y asimismo se logren transformar, más adelante, en un activo económico para la población de la comarca, convenientemente musealizados.

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Fuente: Comunicae