La pandemia de la COVID-19 cambió el planeta para toda la vida y, como resultado, ha surgido un nuevo pensamiento económico y laboral. Siendo conscientes de ello, en el mes de mayo de 2020 el Conjunto Adecco, líder mundial en la administración de elementos humanos, lanzó una investigación de mercado en 8 países para otorgar información sobre las reacciones, hábitos y perspectivas de los trabajadores sobre el futuro del trabajo.

Fruto de esa investigación original, el Conjunto Adecco muestra la segunda edición de “Resetting Habitual: redefiniendo la novedosa era del trabajo”, un informe en todo el mundo que recopila datos sobre las percepciones laborales en 25 países en los que trabaja, entre ellos España. El estudio se hizo merced a una encuesta a usados de 18 a 60 años con contratos de cuando menos 20 horas por semana. El trabajo de campo se efectuó entre el 13 de mayo y el 4 de junio del actual año 2021 con una exhibe total de 14.800 trabajadores.

La segunda edición de “Resetting Habitual: redefiniendo la novedosa era del trabajo” se enfoca en las perspectivas para 2021 y mucho más allí, para entender de qué manera cambiaron las reacciones y esperanzas con objeto de que las compañías se amolden de manera exitosa en este periodo de transición, un año una vez que la pandemia cambiara para toda la vida la manera en que se trabaja.

En esta primera distribución del informe se examinan temas clave para las organizaciones hoy en dia y más adelante como son la elasticidad, el trabajo híbrido, la novedosa semana laboral, etcétera.

En expresiones de Íker Barricat, directivo general de Adecco España: “Cada vez es mucho más visible que no volveremos a la oficina del mismo modo que conocíamos y que el futuro del trabajo es maleable. La pandemia ha acelerado las tendencias que ya están hasta el punto de que no se tienen la posibilidad de ignorar, y el éxito futuro es dependiente de que la gente nos adaptemos a ellas”.

“Resetting Habitual” exhibe precisamente que «no hay una solución única para todos» tratándose de atender las pretensiones de los usados y cada vez observamos mucho más preciso un nuevo estilo de liderazgo que garantice la convivencia triunfadora entre los diferentes modelos que van a coexistir. En este momento es el instante de comenzar a cerrar esta brecha construyendo y equipando a los líderes y a los trabajadores por igual con las capacidades y habilidades que precisan para reavivar la motivación y crear una cultura empresarial cohesiva que sostenga y desarrolle una fuerza de trabajo triunfadora, resiliente y saludable. Las compañías que sean capaces y estén prestas a admitir y emprender estas tendencias prosperarán, y las que no lo hagan se van a quedar atrás en la carrera por el talento”.

Semana laboral: la elasticidad, indispensable
Entre los puntos clave a contemplar por la parte de las organizaciones en la era postpandémica es el objetivo del horario laboral de 9:00 h a 18:00 h. El rastreo de los desenlaces, no de las horas, aparece como la novedosa forma mucho más eficaz de medir la eficacia.

Antes de la COVID-19, la charla sobre la jornada de trabajo de 4 días y el objetivo de las 8 horas del día a día o 40 por semana ahora se encontraba encima de la mesa. Las secuelas de la pandemia hacen posible la implantación de unos horarios flexibles y tanto compañías como usados son siendo conscientes de las virtudes que puede traer consigo este género de reorganización del trabajo. La elasticidad es el nuevo estándar en la vida laboral y los trabajadores no desean abandonar ella.

Sostener la elasticidad y la autonomía sobre sus horarios es clave para los trabajadores, en este momento y más adelante. En España, el 60% de los expertos que han teletrabajado mantuvieron la elasticidad y el control sobre su horario a lo largo de la pandemia. A nivel global, la media se ubica 7 puntos porcentuales por arriba, llegando a un 67%. Además de esto, los noruegos y finlandeses son lo que tienen mucho más elasticidad (90%) y los turcos los que menos (32%). El 68% de los usados de Turquía asegura que su horario de trabajo fue totalmente predeterminado por la compañía.

De cara al futuro, el 80% de los expertos nacionales desea sostener la elasticidad sobre su horario, al tiempo que la media mundial refleja que son 3 de cada 4 trabajadores los que lo necesitan (76%). Si se extraen los datos por países, Rumanía lanza el apunte mucho más prominente (88%) y El país nipón el mucho más bajo (53%).

Los usados asimismo demandan una semana laboral mucho más corta. La desconexión entre las horas trabajadas y las que se comprenden primordiales es visible en el mundo entero. El 74% de los expertos españoles y el 63% en todo el mundo trabaja mucho más de 40 horas por semana, y mucho más de la mitad de ellos (58% en España; 57% a nivel global) asegura que podría realizar exactamente el mismo trabajo en menos de 40 horas. Los nipones son los que mucho más trabajan (el 86% lo realiza mucho más de 40 horas por semana), y solo el 38% afirma que podría llevarlo a cabo en menos de 40 horas. En el lado opuesto está Australia, donde únicamente el 46% de los expertos trabaja mucho más de 40 horas por semana y el 70% afirma que podría llevar a cabo exactamente la misma labor en menos de 40 horas.

No obstante, en este último año solo el 22% de los usados de España y el 27% en todo el mundo se ha planteado achicar el número de días por semana que trabaja. Los rumanos son los que mucho más han planeado en acortar su tiempo de trabajo (43%). En cambio, en El país nipón solo el 16% tuvo presente este aspecto.

Además de esto, con el trabajo maleable continuando de manera extendida, el contrato de 9 a 18 horas está desactualizado. Los trabajadores solicitan ser evaluados por sus desenlaces en vez de por las horas dedicadas a trabajar, transformándose en una inclinación que se encontraba en apogeo en 2020.

Las compañías y los líderes tienen que amoldarse a esta demanda. Hay un llamamiento a fin de que las compañías examinen los contratos basados en horas y se centren en los desenlaces. Medir el desempeño de los usados dependiendo del tiempo que pasan conectados está anticuado en esta novedosa normalidad.

Y exhibe de esto son los desenlaces de este informe, según el que el 76% de los españoles (y el 72% de los encuestados en todo el mundo) piensa que las compañías tienen que comprobar la duración de la semana laboral y las horas que se estima que trabajen los expertos. Por países, es Rumanía el que mucho más seguridad tiene en la reducción laboral más adelante próximo, con un 86%. Menor es la proporción que se registra en Noruega, donde de forma exclusiva medio personal laboral aboga por que se estudien y amolden las horas de trabajo.

Aparte de este apunte, hay que añadir que el 77% de los trabajadores en España asegura que los contratos tienen que centrarse mucho más en agradar las pretensiones del puesto y menos en el número de horas trabajadas. Esta creencia sigue afín si se equipara con la media mundial (73%). Los datos de Rumanía son los mucho más altos, con el 86% de los usados demandando no priorizar el tiempo trabajado en el momento de detallar los contratos laborales. Los nipones son los que menos tienen presente esta solicitud (53%).

El plantel laboral está entusiasmado en preservar una mayor autonomía en lo que se refiere a las horas de trabajo y los horarios. Esto puso en duda la importancia del modelo de contrato apoyado en las horas de trabajo y da rincón a nuevos modelos de medición de la eficacia de los usados.

El 62% de los encuestados españoles considera que la pandemia demostró que los contratos de horas fijas por el momento no son importantes para las novedosas maneras de trabajar, de la misma la media mundial, con un 66% de expertos ofertando exactamente la misma opinión. Si se examinan los datos por países, se puede revisar que el porcentaje mucho más prominente en todo el mundo está en Rumanía, donde el 88% de sus expertos demandan un modelo de contrato que difiera del clásico apoyado en un número de horas prestablecido; y que el porcentaje mucho más bajo llega desde Noruega, donde únicamente el 32% de la población trabajadora apoya esta afirmación.

Preguntados con lo que aguardan de su compañía tras la pandemia, el 73% de los españoles (y el 71% en todo el mundo) piensa que dotar al personal de independencia para elegir cuándo y de qué manera trabajar es importante. Este apunte es todavía mejor en Rumanía, donde el 87% de los ciudadanos encuestados demanda esta elasticidad en el momento de ordenar su jornada de trabajo. Por contra, menos de media parta de los nipones distribuyen esta visión (48%).

No obstante, los trabajadores de España no son muy optimistas y únicamente 4 de cada 10 se detallan ilusionados de cara a cumplir sus esperanzas, posicionándose 3 puntos porcentuales sobre la media global (38%). La promesa de los argentinos es mayor, con un 56% de usados aguardando mejores perspectivas de cara a una futura elasticidad horaria perdurable. En este sentido, los mucho más fatalistas son los italianos (28%).

De cara al futuro, el 66% de los expertos de España se expone estable en el momento de corroborar que la posibilidad de trabajar menos días por semana es trascendental para su historia laboral tras la pandemia. Esto ubica a España sobre la media mundial, que es del 60%. Rumanía muestra el apunte mucho más positivo, puesto que un 85% de los trabajadores de allí considera indispensable acortar su tiempo de trabajo a la semana. En el lado contrario resalta el apunte de Noruega, donde solo el 38% opina que es requisito.

Trabajo híbrido como nuevo pensamiento
Desde el estallido de la crisis de la COVID-19 en todo el mundo, la mayor parte de las compañías se vieron forzadas a establecer el trabajo a distancia. Esta situación ha supuesto un antes y un después, y en este preciso momento, el trabajo en recóndito pasó a ser la primera opción tanto para usados para compañías. El planeta ahora ha predeterminado un modelo de trabajo híbrido. Pero ¿cuáles son las secuelas?

Los últimos 18 meses demostraron que el trabajo a distancia no implica una pérdida de eficacia y que es viable una manera de trabajo mucho más inclusiva y maleable. Los trabajadores de todo el planeta requieren elasticidad y poder elegir cuándo y dónde trabajar.

La novedosa normalidad es universalmente híbrida, de este modo lo asegura mucho más de media parta de los trabajadores españoles que desea trabajar de manera recóndita por lo menos el 40% de su tiempo. A nivel global, el 53% del personal laboral desea un modelo de trabajo híbrido.

En España, el trabajo híbrido consigue mucho más relevancia si cabe. Prácticamente 6 de cada 10 trabajadores españoles desean trabajar de forma híbrida tras la pandemia, 6 puntos porcentuales sobre la media mundial. El resto de los países encuestados asimismo valora la modalidad laboral híbrida, siendo El país nipón el que mucho más y China el que menos. De este modo, el 64% de los nipones desea trabajar de forma híbrida, al tiempo que en China solo el 23% elige esta alternativa.

Tanto en España como a nivel global, los usados están en concordancia en que teletrabajar mucho más que antes de la pandemia va a ser esencial para ellos más adelante. De esta manera lo aseguran 7 de cada 10 (71%) en los dos casos.

En verdad, para el 77% de los trabajadores españoles es trascendental que sus gerentes respalden sus pretensiones de trabajo a distancia. El apunte es muy afín si se equipara con la media de países a nivel global, donde el 76% considera indispensable conseguir el acompañamiento de sus mandos superiores. Si se desgranan los porcentajes por países, México se ubica como líder del top mundial con el 88% de su mano de obra dando suma importancia al amparo de los altos mandos, y los franceses son los que menos lo tienen presente (67%).

No obstante, solo el 48% de los usados de España, de la misma la media mundial, piensa que su compañía dejará un cierto nivel de trabajo a distancia en un largo plazo. Aún mucho más fatalistas son los expertos en Turquía y en China, donde únicamente el 31% tiene esperanzas de proseguir sosteniendo la modalidad híbrida en sus compañías. En el lado contrario, Noruega se posiciona a la cabeza, en tanto que un 56% de sus trabajadores espera poder proseguir mezclando el trabajo en recóndito y la presencialidad.

Pese a la buena acogida que tuvo el trabajo a distancia, los usados asimismo desean regresar a la oficina, pero en sus términos. Los datos señalan que el 58% de los españoles encuestados afirma tener ganas de ver a sus compañeros en persona, on line con el apunte a nivel global (57%). Tras un análisis en hondura por países, se puede observar que los expertos rumanos y turcos, los dos con un 74%, son los mucho más conmovidos por regresar a conocer a sus compañeros, en contraposición a lo que ocurre en El país nipón, donde solo 4 de cada 10 echan de menos a sus colegas.

El entusiasmo de la mayor parte por rencontrarse con los compañeros en la oficina contrasta con la ansiedad de otros por la vuelta, y ahí España asimismo exhibe un índice porcentual afín a la media mundial (42%). La ansiedad por regresar a la oficina es mayor en Rumania (70%) y menor en Dinamarca (26%)[1].

A inicios de marzo de 2020 las compañías instituyeron el trabajo a distancia a marchas forzadas y sin experiencia anterior, pero, tras un año y medio, los trabajadores se han amoldado de forma perfecta y han superado los óbices.

En este preciso momento, tanto en España como en todo el mundo, 7 de cada 10 usados (71%) confiesan tener un espacio y una configuración en el hogar que les deja trabajar a distancia de forma perfecta y sin interrupciones u otras adversidades. Por países, es importante el apunte de Rumanía, donde 9 de cada 10 usados tienen un espacio relajado y amoldado para teletrabajar, o el de El país nipón, donde el porcentaje se disminuye a la mitad.

Más allá de que es verdad que el trabajo a distancia tuvo múltiples provecho, como por servirnos de un ejemplo la conciliación, la verdad es que asimismo puso en duda la eficacia de los usados y el nivel de digitalización de las compañías. La eficacia pasó la prueba y, desde el año pasado, varios puntos mejoraron para los trabajadores, particularmente sus capacidades digitales.

El 85% de los expertos españoles (y el 82% en todo el mundo) afirma que, con el trabajo híbrido ahora instalado, su eficacia se sostuvo igual o mejoró en los últimos 12 meses. Aun de esta forma, el 15% confiesa que la ha empeorado, lo que ubica a este país 3 puntos bajo la media mundial (18%). El país con mejores datos es Australia, donde el 61% del personal laboral mejoró su desempeño productivo, aparte de los que lo sostuvieron igual que antes de la pandemia (29%). El país nipón muestra el apunte mucho más negativo, con un 31% de usados con peores números en lo que se refiere a la eficacia conseguida.

Además de esto, el 84% de los trabajadores españoles asegura ser productivo, lo que piensa estar 7 puntos porcentuales sobre la media en todo el mundo (77%). En este aspecto, México resalta con un 90% de expertos que confiesan sentirse productivos, al tiempo que El país nipón lanza los peores datos, con un 32% únicamente.

En lo que se refiere a las competencias digitales desarrolladas, el 66% de los españoles acepta haber mejorado sus capacidades digitales, al tiempo que la media en todo el mundo es del 63%. Brasil se ubica a la cabeza y el 77% de sus trabajadores confiesa haber experimentado esa optimización. En contraposición a lo que pasa en Francia, donde tan solo un 43% la reconoce.

Impulsar las habilidades digitales es escencial para la empleabilidad. Esta visión la comparte el 77% del personal laboral en España (y el 75% en todo el mundo), que valora la necesidad de esta fortaleza para tener éxito laboral en un largo plazo. Con mucho más optimismo, el 89% de los expertos de Brasil piensa que desenvolverse de forma correcta en el campo digital fortalece sus opciones de contratación. Al revés que en El país nipón, donde de forma exclusiva el 37% lo ve de esta manera.

Otro de los puntos positivos del trabajo híbrido es que impulsa la igualdad. La mayor parte de los trabajadores españoles coincide con la media mundial (75%) al opinar que el trabajo a distancia da chances para hacer una mano de obra mucho más diversa y también inclusiva, y estimula la inserción laboral de la gente con discapacidad. Sobre este apunte se ubica Rumanía, donde el 87% de los expertos apuesta por una optimización más adelante laboral inmediato de los trabajadores con discapacidad merced al cambio de filosofía empresarial derivado de la pandemia. Muy abajo, con exactamente la misma opinión, está el 46% de los nipones.

Además de esto, 7 de cada 10 usados españoles aguardan que su compañía tenga una situación y determinación fuerte y clara para tratar la variedad y la inclusión en el sitio de trabajo tras la pandemia. En términos globales, la media está 3 puntos porcentuales abajo (67%). De manera mucho más concreta Rumanía muestra el apunte mucho más ilusionado sobre esto (90%) y El país nipón el mucho más fatalista (43%).

Los usados resaltan que ellos mismos (un 75% en España; un 79% en todo el mundo) como las compañías (un 80% en España; un 78% en todo el mundo) se favorecerán de la elasticidad y del trabajo a distancia. Si se examinan estas premisas por cada país, el estado que mucho más destaca el beneficio para las compañías es Rumanía (88%), y el que menos, El país nipón (58%). Por contra, si se tiene presente que el beneficio va designado al trabajador, son los finlandeses los que, con un 91%, proponen mejor apunte, al paso que los nipones nuevamente registran el mucho más negativo (64%).

Observando estos desenlaces, semeja favorable meditar que los gobiernos tienen que centrar sus sacrificios en promover la adopción de condiciones laborales flexibles. De este modo lo piensa el 87% de los españoles y el 79% de los trabajadores en todo el mundo. En esta línea, el más destacable apunte llega desde Brasil, con un 90% de los expertos distribuyendo esa opinión. El peor índice lo proporciona El país nipón (67%).

En vista a los datos de “Resetting habitual” semeja que, tras la crisis de la COVID-19, el desafío para las compañías no es pequeño: promover la variedad, la igualdad y la inclusión. Además de esto, es requisito tener las construcciones y los elementos correctos que aseguren que esta novedosa forma de trabajar, que representa el presente, sea parte primordial del futuro laboral, más allá de la localización física de sus usados.

Las compañías tienen que estimar un modelo de trabajo híbrido que consigua la estabilidad conveniente entre la oficina y el control a distancia para sus usados. No obstante, el trabajo presencial proseguirá desempeñando un papel esencial en la próxima normalidad. Las compañías tienen que tomar en consideración de qué forma tienen la posibilidad de proveer un ambiente seguro, cómodo y satisfactorio en la oficina para impulsar la comunicación y las relaciones con los compañeros, y desarrollar un sentido de cultura y ética de equipo, particularmente, para esos que están deseoso por regresar a la oficina.

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Fuente: Comunicae