Se aproxima el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel (13 de junio), y si bien cada vez existen más conciencia sobre esta “pandemia” enmascarada, queda bastante por comprender. Según Antes de Cristo, todos los años se diagnostican mucho más de 3 millones de casos de cáncer de piel, de los que unos 132.000 son melanomas, menos comunes pero con peor pronóstico. Lo triste de esta cantidad es que el 81% de los diagnósticos se generan en países desarrollados por fundamentos estéticos y de ocio. En España se diagnostican 5.500 casos cada un año.

Entre los conceptos para reducir peligros es “capital del sol”, el número de horas de exposición del sol que la piel acepta durante la vida. Como enseña Mar Santamaria, farmacéutica de PromoFarma, “es con limite y cambia dependiendo del género de piel, la predisposición genética y, en especial, los hábitos que se hayan mantenido”. Una vez sobrepasado es en el momento en que se muestran los inconvenientes, desde máculas y/o arrugas hasta otros mucho más graves como el cáncer de piel.

Para calcularlo no hay fórmula matemática, sigue Mar, “se usa al charlar de hábitos de exposición y protección frente a la radiación del sol. Bastante gente no son siendo conscientes de los riesgos que supone una conducta poco responsable en este campo”.

¿La buena nueva? El 95% de los pacientes tienen la posibilidad de curarse si son diagnosticados a tiempo. Es clave la autoexploración, “examinarse la piel periódicamente para advertir a tiempo anomalías que logren señalar algo mucho más grave.” La regla del ABCDE puede contribuir a distinguir un lunar de una lesión cancerosa: si muestra alguna Asimetría, los Bordes irregulares, si cambia de Color o mezcla colores distintas, tiene mucho más de 5mm de Diámetro o Evoluciona.

Ciertos componentes indican mayor propensión a desarrollar esta patología, si bien lo escencial son las revisiones periódicas con un dermatólogo:

  • “muchas pecas o lesiones solares como máculas actínicas,
  • antecedentes personales o familiares de cáncer de piel,
  • edad avanzada y con hábitos de exposición intensiva o quemaduras solares;
  • o mayor predisposición a nivel genético.”

Si bien la autoexploración posibilita los diagnósticos tempranos, es la protección del sol y unos hábitos causantes lo que va a facilitar impedir estas lesiones. La fotoprotección, siempre y en todo momento en cantidad y continuidad primordiales, es básica, pero Mar resalta que no es la única medida. “Son escenciales los buenos hábitos de relación con el sol. Asimismo tener esperanzas realistas en lo que se refiere a tonos de piel saludables: una piel bronceada tiende a estar dañada.” Aquí hace aparición una inclinación poco a poco más popularizada: el body positive (‘querernos así como somos’).

Mar concluye: “No se debe remover la exposición del sol, con provecho como la producción de vitamina D y mejor estado anímico. Pero siempre y en todo momento con compromiso, eludiendo exponerse largo tiempo o en las horas centrales del día , singularmente si se cumple algún aspecto de peligro. Asimismo es esencial utilizar ropa correcta, sombrero y lentes de sol homologadas”.

En su deber con la salud, PromoFarma coopera con la Asociación De españa Contra el Cáncer (Antes de Cristo) de cara al desarrollo de uno de sus proyectos de investigación del cáncer de piel.

Dossier de prensa

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Fuente: Comunicae