Se aproxima la temporada de verano y con ella novedosas ocasiones laborales para bastantes, así sea en el ámbito servicios, en educación o para efectuar sustituciones, por ejemplo. Este año, el encontronazo de la pandemia por coronavirus prosigue afectando a varios negocios y, tras su prórroga, considerable suma de personas están bajo un expediente temporal de regulación de empleo o ERTE. Con el contrato suspendido en su ocupación frecuente y cobrando una prestación por desempleo, las novedosas ofertas de empleo para el verano se muestran como una alternativa para reanudar la actividad laboral y acrecentar los capital para bastante gente desempleadas. Pero ¿es legal admitir un contrato de trabajo para verano si estamos en ERTE?

Desde Legálitas, enseñamos esta cuestión y todo cuanto supone para aquellas personas perjudicadas por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo que estén con intereses en trabajar en otro campo a lo largo de los meses de verano.

¿Se puede trabajar este verano en otro ámbito si se está en ERTE?
Primeramente, es completamente legal admitir un trabajo en el momento en que nos hallemos en situación de desempleo a consecuencia de un ERTE suspensivo.

Eso sí: en un caso así, el trabajador (a menos que en su compañía tenga alguna prohibición expresa de no rivalidad o peculiaridad) suspendería su prestación por desempleo en el momento en que empieze un trabajo de verano por cuenta extraña a día completa, como puede ser siendo socorrista en una piscina, sirviendo en un lugar de comidas, siendo monitor de momento de libertad en un campamento de verano o haciendo un trabajo en un parque acuático, entre otros muchos ejemplos.

Para esto, primero va a deber comunicarlo al SEPE con el fin de no producir pagos incorrectos. O sea, se dejaría de cobrar el ERTE para ocuparse a otro empleo a día completa a lo largo del verano.

¿Se volverá a cobrar el ERTE en el momento en que finalize el trabajo de verano?
Y, en el momento en que termine el verano y el trabajo temporal, ¿qué sucedería con el ERTE? Más allá de que la prestación por desempleo se suspendería en el caso de admitir un empleo a día completa este verano, esta se reanudaría en los 15 días siguientes a la finalización del trabajo secundario, en el caso de que el ERTE con la primera compañía continuara vigente.

«Me han brindado un trabajo a tiempo parcial este verano. ¿Voy a dejar de cobrar el ERTE?»
Caso de que el segundo empleo sea a día parcial, sí va a ser viable compatibilizar la prestación por desempleo con el nuevo contrato de forma completa desde la entrada en vigor del art. 11 del Real Decreto-ley 30/2020, desde el 1 de octubre de 2020, siempre y cuando el trabajador viniese afectando por un ERTE COVID-19.

En esos casos no se va a aplicar deducción alguna en la prestación de desempleo pertinente a los trabajos a tiempo parcial que, en su caso, contengan o adquieran más tarde sus adjudicatarios.

Es una medida de la que favorece tanto a los nuevos contratos a tiempo parcial firmados desde el 01/10/2020, como desde esa fecha, a los que se contengan de periodos precedentes.

Géneros de contratos temporales de verano
Como en cualquier temporada del año, en verano se crean novedosas vacantes de empleo para contratos de extendida duración, pero existe una sucesión de trabajos que son propios de la temporada estival, más que nada relacionados con el turismo y la restauración, si bien asimismo debidos a otras pretensiones, como la conservación de jardines o parques, el precaución o supervisión de pequeños, la organización de acontecimientos y un largo etcétera. Si algo tienen todos en común es que la duración de sus contratos va a ser cierta, esto es, hablamos de empleos temporales.

Entre ellos, se tienen la posibilidad de distinguir los mucho más comunes:

– Contrato de obra o servicio preciso: empleado para efectuar una obra o servicio preciso con autonomía y sustantividad propia en la actividad de la compañía, y cuya ejecución y duración, si bien limitada en el tiempo es, de entrada, de duración dudosa, no puede sobrepasar los 3 años, ampliable a 4 años, por convenio colectivo de campo sectorial o, en su defecto, de campo inferior.

– Contrato eventual por situaciones de la producción: es el mucho más habitual en contratos de verano. Se puede usar por un máximo de 6 meses en un periodo de referencia de 12 meses, salvo duración superior por convenio colectivo sectorial de campo estatal, o de campo inferior, sin sobrepasar jamás los 12 meses de duración en un periodo de referencia de 18 meses. Va relacionado a un exceso o aumento de trabajo, en un instante preciso.

– Contrato de interinidad: se puede usar para substituir temporalmente a otro trabajador que tiene reserva de puesto, hasta el momento en que este vuelva.

Hay, además de esto, otros de carácter temporal muy concretos, que son costumbres de los precedentes y con sus requisitos:

– Contrato para primer empleo joven.

– Contrato para trabajadores en situación de exclusión popular.

– Contrato para víctimas de crueldad de género.

– Etcétera.

Si se está en ERTE, ¿es viable darse de alta como autónomo este verano?
Finalmente, otra situación viable es que, estando en un ERTE, se decida arrancar este verano haciendo un trabajo por cuenta propia, por poner un ejemplo, montando un negocio en línea, ofertando clases de lenguajes, realizando servicios de asesoría, haciendo un trabajo como fotógrafo en acontecimientos y celebraciones…

En un caso así, al darse de alta como autónomo, la ley deja compatibilizar la percepción por mes de la prestación que les sea correcto con el trabajo autónomo, pero solo en el momento en que se esté cobrando una prestación contributiva derivada de un cese total y definitivo de la actividad laboral. En consecuencia, no va a ser viable caso de que nos hallemos en un ERTE.

En estas situaciones de compatibilidad, hay que tener en consideración que esto va a ser por un máximo de 270 días o por el tiempo inferior pendiente de sentir, siempre y cuando se pida a la entidad gestora en el período de 15 días a contar desde la fecha de comienzo de la actividad por cuenta propia, sin perjuicio de que el derecho a la compatibilidad de la prestación surta efecto desde la fecha de comienzo de la actividad.

No van a poder favorecerse de esta compatibilidad, sin embargo, quienes haya tenido su última alta en la Seguridad Popular como autónomo, ni en el momento en que se haya usado esta manera en los 2 años precedentes al rastro de la novedosa actividad, entre otros muchos teóricos.

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Fuente: Comunicae