Por segundo año consecutivo, Adecco Group Institute, el centro de estudios y divulgación del Conjunto Adecco, examina el contexto laboral, económico y popular en España para enfrentar los profundos cambios que ha causado la pandemia. Para esto muestra el Anuario del Mercado de Trabajo 2021, una recopilación de los puntos mucho más relevantes del pasado 2020 en temas de empleo (ocupación, desempleo y contratación), economía, evolución de la Seguridad Popular, sueldos, educación y capacitación, negociación colectiva y conflictividad laboral, población, salud y prevención de peligros laborales. Una guía que contribuye una visión panorámica de las distintas cambiantes similares con el empleo y los Elementos Humanos.

En expresiones de Javier Blasco, directivo del Adecco Group Institute: “El año 2020 nos ha traído la mayor crisis sanitaria de los últimos cien años, y la salida de pandemia nos forzará a “resetear” la concepción de la salud, tanto en su vertiente laboral como extralaboral, siendo mucho más preciso que jamás la colaboración público-privada. No tenemos la posibilidad de olvidar la gran pérdida de tejido empresarial derivada de esta crisis, con mucho más de 100.000 compañías menos, y con una exclusiva caída de aquellas de mayor tamaño. Alarmante situación si pensamos que por cada compañía que desaparece, disponemos 10 cargos laborales menos”.

Está claro que nos encaramos a nuevos desafíos en esta crisis. La transformación digital, el desempleo juvenil, el gap entre la educación y las pretensiones de las compañías, la igualdad, la conciliación… al fin y al cabo un cambio en el modelo productivo.

“La necesidad de las competencias digitales, el indispensable reequilibrio en la existencia de nuestros jóvenes en grados universitarios y capacitación profesional, la potenciación de la capacitación superior en frente de los escenarios mucho más básicos, y la mayor presencia femenina en profesiones y titulaciones STEM debe urgirnos a poner el foco en los desenlaces y confiar en la colaboración púbico-privada, entre entidades formativas y empleadoras a fin de que nuestro talento sea la punta de lanza de la competitividad de nuestra economía y de la salida de la crisis”, resalta Javier Blasco, directivo del Adecco Group Institute.

Efectos negativos de la pandemia en el mercado de trabajo

Situación sanitaria a un lado, entre los peores efectos de la crisis derivada de la pandemia fué la evolución del mercado de trabajo en cualquier país, pero singularmente en el nuestro. Aparte de las altas tasas de paro que nos encontramos tolerando y la caída en el número de afiliados a la Seguridad Popular, la COVID-19 hizo achicar el número de compañías de todos y cada uno de los tamaños. Por segundo año consecutivo, cae el número de compañías de todos y cada uno de los tamaños y es algo que no ocurrió, por lo menos, en los 20 años precedentes. Los 2,8 millones de compañías de 2020 en España son el menor número en cuando menos 15 años. La reducción del parque empresarial se aguzó por la pandemia y fue mucho más profunda cuanto mucho más pequeño el número de usados.

El tamaño medio de las compañías es una variable clave para la solidez de una economía. Cuanto mucho más grande es una compañía, mucho más económico se financia, le resulta mucho más simple exportar, explota mejor las economías de escala, proporciona mejores ocasiones laborales a sus usados y resiste mejor los periodos de inestabilidad a nivel económico.

España tiene una baja proporción de enormes compañías. La firma media de españa es de las mucho más pequeñas de la UE, cosa que puede verse a través del hecho de que España tiene mucho más compañías que Alemania o Reino Unido, a pesar de que su economía tiene un tamaño substancialmente menor. En exactamente el mismo sentido, este país luce por la baja proporción de compañías con por lo menos 10 usados en el total de compañías: un 4%, en frente de una media europea de un 6% y un 10% o mucho más en Alemania, Dinamarca o Austria.

El colectivo de empleadores es el que padeció el mayor retroceso en 2020. Tras la caída del número de empleadores está, como lógica consecuencia, el retroceso en el conjunto de asalariados del ámbito privado. Por cada empleador menos, se perdieron prácticamente 10 puestos asalariados privados.

El número de autónomos (sin usados a cargo) medró un 2,9%, por exactamente el mismo fundamento que asimismo se expandió en 2012 y 2013: asalariados que pierden su empleo y empiezan a trabajar por su cuenta y empleadores que despiden a sus usados y vuelven a trabajar en soledad.

La irrupción de la pandemia tuvo un encontronazo muy distinta entre los ámbitos de actividad. Indudablemente, esta crisis se ha cebado con los ámbitos mucho más damnificados por los confinamientos, como la hostelería y el comercio, de igual forma que, al lado de los mucho más tecnológicos, la nutrición y la agricultura, llama la atención el desarrollo del empleo en la Salud y la Educación.

Todas y cada una de las ramas de actividad perdieron ocupados a lo largo de 2020, salvo 2: Salud y Educación, y las Gestiones Públicas. De las ramas que perdieron empleo, la Hostelería se llevó la peor parte: las medidas para batallar la expansión de la pandemia hicieron que 1 de cada 6 ocupados en este campo perdiese su puesto.

Salud y Educación pasó a ser la rama de actividad que reúne al mayor número de ocupados y la única que sobrepasa los 3 miles de individuos haciendo un trabajo.

Otro indicio da un apunte aún mucho más negativo para la Hostelería y resalta que 1 de cada 4 empleos de la Hostelería se perdieron en 2020 por culpa de la pandemia. Asimismo fue importante la destrucción de empleo en el Comercio. Los 500.000 empleos eliminados en esas 2 ramas fueron medianamente compensados por la creación de empleo en el campo público, en Información y Comunicaciones, y en los Servicios Sanitarios.

Lógicamente el incremento del desempleo provocó la caída en la firma de contratos de puesta predisposición.

De las 20 ramas de actividad que se registran, 18 redujeron la firma de contratos de puesta predisposición a lo largo de 2020. Es algo que no había ocurrido por lo menos en los 20 años precedentes. Las únicas ramas que enseñaron aumentos fueron las industrias extractivas (+17,5%) y transporte y almacenaje (+3,6%). Los retrocesos mucho más marcados los padecieron la Hostelería (-79,2%) y las ocupaciones artísticas y de ocio (-75,1%).

Continuando con el efecto que tuvo el coronavirus en la Hostelería, si tomamos en cuenta la medida estrella de esta temporada, el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), resalta que 6 de cada 10 asalariados acogidos a un ERTE son de la Hostelería y el Comercio.

Los asalariados en ERTE de las ramas de Hosting y de comidas y bebidas fueron medrando como proporción del total desde el 27,5% en el mes de abril del pasado año hasta el 46,7% en el mes de diciembre. O sea que, de acuerdo avanzó el año, salió concentrando en menos ramas de actividad el abultado de trabajadores en situación de ERTE.

En el último mes de 2020, los asalariados en ERTE de aquellas 2 ramas de actividad, adjuntado con los del Comercio (tanto al por mayor como al por menos), suponían el 60% del total.

Otra cifra importante que dejó la pandemia, unida a los ERTE, es el gasto en posibilidades por desempleo. A mucho más parados, mucho más posibilidades.

La pandemia disparó el pago de posibilidades por desempleo (donde se incluye el pago de los ERTE), que llegó a sobrepasar los 4,5 millones de adjudicatarios en el segundo período de tres meses de 2020, pero que en el grupo del año promediaron prácticamente los 3 millones de provecho, el máximo desde 2010.

El gasto en posibilidades por desempleo y no contributivas de la Seguridad Popular, que se se encontraba estabilizando en el semejante a 1,3% del PIB (cerca de 1.300 millones de euros por mes), se duplicó por la COVID.

Ese incremento, unido a la caída del PIB, logró que el gasto en posibilidades alcanzara al semejante de forma anual de 2,8% del PIB, lo que significa haber alcanzado un máximo histórico.

El valor de la I+D+i

Si algo puso de manifiesto la COVID-19 es la relevancia de la Investigación, Avance y también innovación (I+D+i), en el campo de la salud y más que nada de las vacunas.

En el trienio 2016-2018 el gasto en Investigación, Avance y también innovación, medido en euros por habitante, medró en España mucho más que la media de la UE, pero en 2019 volvió a acrecentar bajo dicho promedio y exhibe a España por enfrente de Portugal y de la mayor parte de los países del este de Europa, pero tras los países mucho más avanzados de la zona.

En los últimos tiempos, la situación relativa de España ha empeorado. Mientras que en 2010 el gasto en I+D por habitante de España era un 36% mucho más bajo que el de la media de la UE, en 2019 fue un 52% inferior.

Una de las maneras mucho más objetivas de medir el ahínco efectuado por cada país en I+D+i es el porcentaje de personas que se encarga de ese género de tareas en el total de ocupados. España se ubica bajo la media de la UE en personal destinado a I+D+i. Ese indicio está estancado en este país desde 2010, fluctuando entre el 1,88% y el 1,96%. En cambio, la media de la UE pasó de un 1,79% a un 2,26% en los últimos diez años. Aun de este modo, la proporción de ocupados en tareas de I+D+i en España, que es menor que en Grecia y Portugal, es mayor a la de la mayor parte de los países del Este del conjunto de naciones.

Atendiendo al gasto de las compañías españolas en I+D+i, en comparación con los países mucho más avanzados de la UE, se puede observar que asimismo es deficiente.

Desglosando por campos el gasto, se advierte que las compañías como las Universidades y organizaciónes no gubernamentales, gastan mucho más que los gobiernos en I+D+i.

Ese desglose deja ver que el retardo relativo de este país hay que al gasto de las compañías. Entre los países vistos, España tiene la menor relación entre el gasto en I+D+i de compañías y gobiernos. Mientras que las compañías españolas gastan 3,3 ocasiones mucho más que el gobierno, en Alemania, Francia y también Italia lo hacen 5 ocasiones mucho más y en Reino Unido 10 ocasiones mucho más. La media europea es de 6 ocasiones mucho más, con Suecia exponiendo un gasto de las compañías que es 16 ocasiones mayor al del gobierno (gobierno que gasta un 26% mucho más que el de este país).

El encontronazo de la COVID-19 en el desempleo juvenil

La pandemia puso en riesgo todos y cada uno de los puntos de nuestras vidas. Pero en el ambiente laboral, los jóvenes son los que están tolerando el encontronazo mucho más grave de la crisis.

El número de desocupados aumentó en todas y cada una de las franjas de edad. No obstante, el desarrollo fue mucho más marcado ingreses los inferiores de 40 años. De manera especial, ese fue la situacion entre esos de 25 a 39 años, en tanto que 2 de cada 3 nuevos parados de 2020 pertenecían a ese rango de edad.

De esta manera, mucho más de media parta de los parados es menor de 40 años, y vuelven representar mucho más de medio total de personas sin empleo: un 51,6%, que es la mayor proporción desde 2015.

No obstante y más allá de la crisis derivada de la pandemia, la tasa de paro para la gente de 60 y mucho más años de edad se redujo en 2020, quedando en un 11,4%, el apunte mucho más bajo desde 2010. En cambio, para todos y cada uno de los inferiores de esa edad, la proporción de parados se incrementó. Por este motivo, cuanto menor edad, mayor el desarrollo de la cota de desempleo.

La subida de la tasa de paro fue mayor cuanto mucho más baja la edad. De este modo, para la gente de entre 16 y 24 años, la tasa de paro aumentó 5,7 puntos porcentuales, hasta el 38,3%.

La evolución de la afiliación a la Seguridad Popular se desarrolló peor cuanto menor el rango de edad. El empleo juvenil ha caído, pero siguió subiendo para los de 45 y mucho más años de edad. Los inferiores de 25 años padecieron el peor resultado desde 2012, con una caída del 13%. En cambio, en la situacion de la gente de 45 y mucho más años de edad la afiliación continuó en ascenso. En parte, eso se enseña por el envejecimiento de la población: mientras que la afiliación total medró un 24,6% entre 2000 y 2020, los afiliados de 45 y mucho más años aumentaron un 120% en exactamente el mismo periodo.

El encontronazo en los sueldos

En 2020, el salario ordinario salvaje cayó un 3%, su mayor caída nominal en múltiples décadas. En buena medida, el descenso se enseña por los asalariados en situación de ERTE: como en las estadísticas computan como “ocupados”, las posibilidades que reciben (que a menos que sean complementadas por sus empleadores, son inferiores a sus salarios) dismuyen la media general. Por esta razón, la remuneración media sufrió su mayor caída en décadas en términos nominales.

En el momento en que se soluciona el salario nominal (esto es, el sueldo ordinario por mes expresado en euros) de las variantes del IPC, se consigue el salario real, y este deja saber las variantes en el poder de compra del salario nominal.

En 2020, el salario real cayó un 2,7%, ya que el descenso de un 3% del salario nominal fue en parte compensado por una caída de un 0,3% del IPC. Es la mayor pérdida de poder de compra del salario medio en cuando menos 45 años. Esa caída logró que el poder de compra del salario medio retrocediera a un nivel afín al que tuvo en 2003.

Ya que los sueldos dependen, en último término, de la eficacia del trabajo, es un hecho estructural que el nivel de las retribuciones tiende a ser mucho más prominente cuanto mayor es el tamaño de las compañías. Mientras que el salario medio bárbaro de las compañías con por lo menos 200 asalariados se sostuvo sobre los 2.000 euros por mes en 2020, el de aquellas con menos de 50 asalariados fue de 1.340 euros.

Además de esto, las compañías mucho más enormes muestran una mayor aptitud de resistencia en la adversidad: al tiempo que el salario promedio de las compañías de 200 y mucho más trabajadores redujo un 1% en 2020, el de aquellas con menos de 50 trabajadores se redujo un 5,9%. Para resumir, el salario de las considerables compañías es mayor y resiste mejor en la crisis.

Si atendemos a los campos, la Industria da los sueldos medios mucho más superiores, al paso que tanto en la Construcción como en los Servicios la remuneración promedio está algo bajo la media general.

No obstante, el beneficio del salario medio industrial respecto del de los otros campos se atenuó en 2020 siendo el que padeció el mayor retroceso.

Capacitación, clave para salir de la crisis

Hay una clara relación entre una mayor cualificación y las mayores ocasiones de empleo. España tiene entre las generaciones mejor formadas de nuestra historia y de nuestro ambiente en todo el mundo, pero al tiempo oculta bolsas de población infracualificadas, o que ni trabajan ni estudian, lo que pide cambiar el rumbo en las políticas activas de empleo.

Más allá de la pandemia y a la segunda mayor caída del PIB en 170 años, en 2020 prosiguió medrando el empleo para esos que tienen educación universitaria (aun incompleta). En los conjuntos de ocupados con menos capacitación, en cambio, el nivel de empleo redujo.

No es una al azar ni algo pasajero: en 13 de los últimos 15 años, el colectivo de ocupados con capacitación superior fue el que tuvo el más destacable accionar. De esta forma, los ocupados que tenían capacitación superior pasaron a representar el 45,5% del total de ocupados, un nuevo máximo. Eso se equipara con un 36,7% en 2010.

Se aprecia que la pandemia no detiene el desarrollo de las ocupaciones de alta cualificación. Las ocupaciones que comprometen una alta cualificación y las ocupaciones militares son las únicas que aumentaron sus escenarios de empleo en 2020, si bien lo hicieron en menor medida que en el año previo. De esta forma, el conjunto de alta cualificación se afianzó como el mucho más variado, con 6,62 millones de ocupados a lo largo del año pasado (34,5% del total).

Los empleos no cualificados, por contra, fueron los que mucho más padecieron, con una caída del 7,4% en su número de ocupados.

Las cantidades ponen de manifiesto que en esta crisis quienes tiene estudios superiores consiguen acrecentar el empleo. Pero, más allá de ser el único conjunto que aumentó su empleo en 2020, el número de parados con capacitación superior es el que mucho más se incrementó. En cualquier caso, el conjunto mucho más variado de parados prosigue siendo el de esos que no superaron la primera etapa de la educación secundaria.

Lo que está claro es que todos y cada uno de los escenarios de capacitación vieron aumentar su cota de desempleo. Además de esto, la intensidad del aumento fue afín. No obstante, eso no suprimió lo que adelanta la teoría: cuanto mayor el nivel de capacitación, mayor es la empleabilidad del sujeto y, en consecuencia, menor la tasa de paro.

En 2020, mientras que la gente con capacitación superior aguantaban una tasa de paro del 10,2%, esos con no mucho más que la educación principal padecía una de un 28,6%.

La Capacitación Profesional, tan precisa y requerida hoy en día, ha repuntado este 2020. Si bien el número de estudiantes inscriptos en tutoriales de FP no dejó de medrar, sí había moderado su ritmo de incremento, que fue inferior al 3% de forma anual entre 2016 y 2019. No obstante, para el curso 2019-2020, el desarrollo de estudiantes inscriptos se aceleró hasta el 5,3%.

El total de estudiantes de FP en España es de 790.800, lo que marca de este modo un nuevo máximo histórico, con un aumento juntado de un 53% en los últimos diez años.

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Fuente: Comunicae