La Esclerosis Del costado Amiotrófica (ELA) es una patología degenerante del sistema inquieto, que perjudica a las neuronas motoras y hace debilidad muscular, llegando a generar parálisis, aparte de inconvenientes para charlar, deglutir y respirar.

La prevalencia es de 2 a 5 casos por cada 100.000 pobladores y acostumbra manifestarse desde los 40 años, siendo mucho más frecuente en hombres que en mujeres. Los primeros síntomas tienen relación con la debilidad muscular y la pérdida de habilidad y fuerza, hipotonía y calambres. Sus causas son ignotas, con lo que es imposible efectuar acciones de prevención y el régimen se utiliza para mitigar los síntomas, si bien no posee un efecto curativo en la evolución de la patología.

En el Día Mundial contra la ELA, el Consejo General de Institutos de Fisioterapeutas de España (CGCFE) ten en cuenta que el primordial propósito de los expertos de la Fisioterapia, con relación a los pacientes que padecen esta patología, es progresar su calidad de vida, alargar su aptitud servible y promover su independencia. Según la situación del tolerante y la etapa en la que esté, los objetivos específicos cambian y el régimen se amolda a su situación clínica y a su tolerancia en frente de los ejercicios.

La patología se lleva a cabo en múltiples fases, en las que el tolerante va perdiendo, pausadamente, su independencia, con lo que el régimen se edita tras valorar al tolerante, adaptándose a su situación.

En la primera etapa la meta es impulsar la musculatura, el cómputo articular y eludir la fatiga, eludiendo la atrofia y sosteniendo la máxima independencia servible y la función respiratoria. En la segunda etapa, si bien el tolerante puede deambular en recorridos cortos, se muestran retracciones articulares y los cuidadores tienen que implicarse para entender las técnicas con las que tienen la posibilidad de ayudar a prosperar su calidad de vida. En la tercera etapa, el tolerante es completamente ligado, con lo que el régimen se apoya en movilizaciones pasivas y fisioterapia respiratoria.

La combinación de ejercicios activos y pasivos es primordial para lograr tratar la situación del tolerante en todos y cada instante de la patología, para corregir inconvenientes posturales, supervisar el mal, reducir la rigidez de los músculos, sostener, dentro de lo posible, la amplitud de movimiento de las articulaciones, acrecentar la fuerza y promover la independencia el mayor tiempo viable.

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Fuente: Comunicae