Así, la supresión excesiva de LH a lo largo de la estimulación ovárica reduce la tasa de nacimientos tras la transferencia de embriones frescos, en exactamente el mismo período, al tiempo que la transferencia de los embriones congelados que vienen de exactamente los mismos tratamientos no se observa perjudicada. En verdad, la transferencia de los embriones formados en estas condiciones tiene una aptitud habitual de producir un embarazo y el nacimiento después, tras la congelación y descongelación de los embriones, en ciclos con los escenarios normales de LH.

Según el dogma clásico, ámbas hormonas pituitarias, la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH) actúan únicamente sobre los ovarios, regulando el desarrollo de los folículos y la coherente maturación del óvulo antes de la ovulación. En la primera etapa del período menstrual, FSH impulsa el desarrollo de los folículos que habían creado la aptitud de contestación a esta hormona. Comunmente de trata de un solo folículo pero con los protocolos de la estimulación ovárica, usando dosis altas de FSH, se acostumbra lograr un desarrollo simultáneo de múltiples.

En un preciso instante, definido por el tamaño de los folículos y los escenarios de estradiol y progesterona (estimulados por la FSH) se eleva la secreción de LH, induciendo la maturación final de los óvulos y ocasionando la ovulación precisamente 38 horas después. O sea lo que pasa en el transcurso de un período ovulatorio natural. No obstante, en los tratamientos por la fecundación in vitro (FIV) la secreción de LH se inhibe artificialmente para eludir una ovulación espontánea antes del tiempo pensado para la aspiración de los folículos. La secreción espontánea es entonces reemplazada por una inyección de la hormona coriónica humana (HCG), con exactamente la misma actividad, administrada respecto a la hora sosprechada para la aspiración de los óvulos. Esta técnica deja una planificación precisa de la hora de la punción ovárica sin correr el peligro de perder folículos por una ovulación espontánea no deseada.

Esta práctica está establecida en la hipótesis que la hormona LH/HCH no posee ningún mucho más efecto que el sobre la maturación final de los óvulos y la ovulación. No obstante, esta hipótesis fue desafiada ya hace múltiples años. En verdad, en un programa de donación de óvulos, las mujeres receptoras de óvulos con los escenarios de LH muy bajos alcanzaban menos embarazos y nacimiento en comparación con las con los escenarios normales, aun si los valores de LH de las donantes de óvulos eran adecuados.

Según los doctores Tesarik y Mendoza Tesarik, “los desenlaces de los estudiosos chinos afirman nuestra teoría sobre un efecto directo de LH sobre el útero. Pero hay que rememorar que los escenarios totalmente normales de LH en ciclos de transferencia de embriones criopreservados unicamente se alcanzan si su transferencia se hace en un período natural”.

En este sentido, los científicos granadinos recuerdan que ciertos protocolos de preparación de las mujeres para la transferencia de embriones congelados, en la actualidad en empleo, “asimismo ocasionan una bajada de LH, que corregimos con la administración de la hormona coriónica recombinante (rHCG), portadora de la actividad de LH, en todos y cada uno de los protocolos de transferencia de embriones congelados. Desde el momento en que hemos incorporado este régimen, hemos visto una optimización esencial de resultados que se consiguieron”.

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Fuente: Comunicae