Los tóxicos químicos disruptores endocrinos afectan al avance del sistema reproductor masculino pero no semejan perjudicar al femenino” es el título del estudio científico anunciado esta semana por Institut Marquès en el 37º Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE).

Según enseña este estudio, las substancias tóxicas que están en el ambiente, en el ámbito y en la nutrición alteran el sistema endocrino y actúan como hormonas femeninas. Se depositan en la grasa de los animales y de la gente de manera que, a lo largo del embarazo, tienen la posibilidad de ocasionar malformaciones en los genitales de los hijos hombres y perjudicar a la calidad de su esperma más adelante. En cambio, no afectaría a la gestación de una pequeña, ni tampoco dañaría a la calidad de los óvulos. Como conclusión, el estudio de Institut Marquès revela que “La polución ambiental con tóxicos químicos es la primordial causa de la baja calidad del semen. En este momento, se demostró que el varón está considerablemente más expuesto que la mujer a padecer infertilidad por la acción de substancias contaminantes, puesto que no alteran la reserva ovárica” enseña la Dra. Marisa López-Teijón, Directiva de este centro en todo el mundo de Reproducción Asistida.

Los disruptores endocrinos son un largo catálogo de substancias químicas construídas por el hombre en las últimas décadas. Son de empleo frecuente en la industria, en la agricultura y en la vivienda: pesticidas, plásticos, pinturas, embarnices, moquetas, limpiadores, tintes, las dioxinas que desprenden de las incineradoras de basura, etcétera. Son muy resistentes a la biodegradación, la naturaleza no sabe metabolizarlos ni degradarlos. Estas substancias se amontonan en el organismo y se comportan como hormonas femeninas. Un caso de muestra de su efecto “feminizante” es la proliferación de peces con malformaciones genitales en los ríos que han sufrido vertidos tóxicos, por servirnos de un ejemplo.

El primer contacto con estos tóxicos químicos comienza en el comienzo de la vida. Llegan al feto desde la sangre materna, por medio de la placenta. El tipo y la proporción de tóxicos que va a recibir el feto van a depender de los escenarios que la madre tenga en su organismo. A lo largo del avance de los testículos del niño, a los 2-3 meses de embarazo, es primordial la acción de la testosterona, la hormona masculina. Ya que bien, los “falsos estrógenos” compiten con ella y no le dejan ejercer adecuadamente su función, se forman menos células productoras de espermatozoides y, en las situaciones mucho más severos, se generan modificaciones cromosómicas (genéticas) en ellos.

Entre las secuelas provocadas por los disruptores endocrinos es el empeoramiento de la calidad del semen: Según la OMS, hasta el año 1985 el número habitual de espermatozoides en el eyaculado era de 100 millones/cc. Esta media se fué disminuyendo con los años, a 60 millones/cc en 1986, a 20 millones/cc en 1992 y a 15 millones/cc en el año 2010.

En estudios anteriores sobre la calidad del semen en España, Institut Marquès demostró que hay enormes diferencias geográficas en el mapa de la fertilidad masculina. Tras investigar el seminograma y el historial médico de 1.239 voluntarios de 18 a 30 años de edad, los desenlaces enseñaron una prevalencia mayor de oligozoospermia (reducción en la concentración del número de espermatozoides en el eyaculado) en Valencia (22,7%), Barcelona (22,7%) y País Vasco (18,7%). O sea, en las zonas de España con mayor nivel de industrialización en los últimos 50 años. Y menor en Galicia (8,5%) y Andalucía (13,7%), zonas con menos industria.

La meta del estudio que Institut Marquès ha anunciado en el congreso de la ESHRE es investigar las variantes geográficas en la polución por disruptores estrogénicos y valorar si afectan de la misma manera al avance embrionario y fetal en los dos sexos. Los desenlaces prueban que no afectan a la reserva ovárica, así como enseña la Directiva del centro, la Dra. Marisa López Teijón: “La mujer desea tener sus hijos a una edad poco a poco más avanzada pero nace con un número preciso de predecesores de los óvulos (unos 300.000) y era preciso comprender si esta reserva ovárica podía alterarse igual que en la situacion del varón se altera la calidad de su semen. Se hallaron diferencias estadísticamente importantes entre los desenlaces de las distintas áreas geográficas, pero no se halló un patrón que las justificara”.

Para efectuar su estudio sobre los efectos de los tóxicos en la fertilidad femenina, Institut Marquès equiparó los desenlaces de cerca de 10.500 mujeres de distintas comunidades autónomas “Partíamos de la hipótesis de que en las ubicaciones mucho más industrializadas los escenarios de AMH habrían de ser mucho más bajos y que se corresponderían con las de mayor prevalencia de oligozoospermia de los hombres voluntarios, pero no fué de esta forma” enseña la Dra. López Teijón, Mejor Médico del Año en Reproducción Asistida y Premio Nacional de Medicina SXXI.

Así, más allá de que en las mujeres los tóxicos disruptores endocrinos se relacionan con el aumento de determinadas nosologías como es el cáncer de dependencia hormonal (mama, ovario y tiroides), no afectan al avance del ovario embrionario/fetal. El aumento del nivel de estrógenos que estas substancias causan, no altera este desarrollo.

Vanguardista en probar a la red social científica que las causas clásicamente atribuidas al empeoramiento de la calidad del semen (agobio, pantalones apretados, alcohol, etcétera.) son un mito, Institut Marquès comprobó con sus estudios en España que la verdad del inconveniente hay que a los tóxicos químicos. Hoy en día, bajo el lema “Hasta los huevos de tóxicos”, sigue haciendo sus estudios sobre la calidad del semen con voluntarios en Irlanda y también Italia.

Dossier de prensa

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Estudio de Institut Marquès en 37 Congreso de la Sociedad Europe

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Fuente: Comunicae