Esta se encuentra dentro de las primordiales conclusiones del estudio ‘Empleabilidad y Talento Digital 2020’ elaborado por la Fundación VASS y la Facultad Autónoma de La capital española. En este completo informe participaron especialistas de 46 compañías y también instituciones importantes del campo TIC y cerca de mil alumnos de últimos tutoriales de ingenierías de Telecomunicaciones y también Informática correspondientes a 21 universidades.

Acompañado del directivo de la Fundación de la Facultad Autónoma de La capital de españa D. Fidel Rodríguez Guerra y del presidente de la Fundación VASS, D. Fco. Javier Latasa en su apertura, la presentación ha contado asimismo con la directiva del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), Dña. Lucía Velasco; la presidenta de la Asociación De españa de Asesoría (AEC), Dña. Elena Salgado; la directiva de Talento de Vodafone, Dña. Rebeca Navarro y el subdirector en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Facultad de Sevilla y coautor del estudio, D. Pablo Trinidad, al lado del directivo de la Fundación VASS, instructor de la Facultad Autónoma de La capital de españa y responsable de este estudio, Antonio Rueda, el que ha advertido de que, “el hecho de no poder contratar supone perder ocasiones de hacer empleo y, por consiguiente, ocasiones de negocio que terminan afectando a la economía nacional y, mucho más en el momento en que el peso de la economía digital, siendo ahora esencial, tenderá a serlo poco a poco más en los próximos años”.

En este último año, la transformación digital ha acaparado un mayor importancia a causa de la pandemia, pasando a ser entre los primordiales desafíos estructurales de la economía. La penetración del comercio on line en las compañías está un 30% sobre el promedio comunitario y creció un 125% desde 2011, con un salto muy importante en 2020, por la restricción de movimientos a lo largo del confinamiento. Ahora el 27% de las compañías en España atienden gestiones de comercio online. El campo de actividad mucho más particularmente relacionado con la informática se ha tresdoblado en lo que va de siglo y se ha multiplicado por 10 desde 1995.

Este nuevo panorama ha acelerado aún mucho más si cabe la implantación de relaciones expertos y comerciales que evolucionan a través de tecnologías y servicios IT. De ahí que con lo que las competencias digitales forman un aspecto central de este desarrollo y tienen ahora un carácter trasversal que, según el SEPE, se necesitan en todos y cada uno de los empleos.

También, la Unión Europea cree que el 45% de los empleos en 2022 van a estar relacionados con el campo digital y, solo LinkedIn, contabilizaba a fines de 2020 mucho más de 285.000 vacantes para puestos tecnológicos en Europa. Esa inclinación va a ir en incremento según las previsiones de la Comisión Europea, que apuntan que, en solo un par de años, el 45% de los empleos en la UE van a estar relacionados con el campo digital.

Otra de las conclusiones de la tercera edición de este estudio ‘Empleabilidad y Talento Digital’ es que, más allá de ser España el país de la UE donde mucho más creció la base de compañías que contratan expertos TIC, un 117% entre 2012 y 2020, el número de egresados universitarios en estas ramas se ha achicado nada menos que un 23,2%.

Entre 2011 y 2019, España es, tras Italia, el país de la UE donde menos creció esta base de concretes profesionales. Las disciplinas STEM tienen un muy sutil peso entre el alumnado universitario ya que poco mucho más de uno de cada cinco egresados forman parte a estas disciplinas, en oposición al prácticamente 28% del grupo de países mucho más importantes de la UE.

De las universidades en España, acaban los estudios y se tienen dentro terminantemente al mercado de trabajo poco menos de 5.000 jóvenes talentos de la informática que proceden de los estudios de nivel (4.847 en el curso 2018-2019), y 2.260 de los que han cursado estudios de máster. Esto suma un total de 7.738 egresados, que resultan pocos para las mucho más de 15.000 compañías que en España contratan o procuraron contratar expertos TIC en 2020, lo que piensa que, por cada 2 compañías españolas que necesitan los servicios de un profesional TIC, solo hay un perfil formado para asumir este trabajo.

Como agravante a esta situación, en los últimos cinco años, el sistema universitario dejó fuera de sus salas a 20.914 jóvenes que pidieron plaza para efectuar el Nivel en Informática. La tasa de abandono en estas disciplinas lidera el top nacional con un 50% de abandonos en los tres primeros tutoriales de la carrera de ingeniería y también informática. “Esta se encuentra dentro de las fricciones colaterales, la incapacidad de la enseñanza superior por encauzar las vocaciones en los campos digitales. La expectativa de colocación semeja no compensar a los jóvenes en el momento en que lo ponderan con el ahínco requerido para acabar sus estudios superiores”, apunta Rueda.

Las competencias del talento digital
El gap de talento no solo existe en el lote cuantitativo, sino más bien asimismo en el cualitativo. A nivel global, la brecha entre el nivel de talento que las compañías necesitan y el que muestran los jóvenes informáticos de la educación superior consigue un 46,8%, y asegura que el déficit no dejó de medrar desde 2018.

Dividido en ámbas competencias técnicas y trasversales que constituyen el talento digital, las competencias comportamentales o soft skills, tienen una brecha menor que consigue el 40,5%, más allá de que la pandemia ha ensanchado esa diferencia en mucho más de cinco puntos en relación a la previo edición. Con elación a las competencias técnicas o hard skills, el gap prosigue superando los 50 puntos, empeorando aun los registros del año previo.

“La contrariedad de alinear el saber aprendido con las especialidades prácticas y aplicadas que constituyen la demanda de hoy de las compañías regresa a hacerse visible mucho más que en la edición previo. Un ambiente de entendimientos profesionales en veloz movimiento semeja dar de comer esa brecha respecto de la capacitación base conseguida por los alumnos durante su período formativo, indudablemente menos activa por la relativa rigidez de los proyectos de estudio y también trayectos formativos, sometidos a una evolución lenta y burocratizada; y con graves limitaciones económicas, más que nada en el campo público, para integrar instructores mucho más conectados con el mercado”, apunta Rueda.

El Índice de Asimetría Profesional, que mide la diferencia de percepción entre jóvenes y compañías se amplía, pasando en un año del 23,1% al 31,2%. “Los jóvenes pierden visión: habrían de ser mucho más proactivos en las ocupaciones que diseñan sus universidades: de esta manera lo opínan los prácticamente 100 enseñantes que han opinado en el estudio. Con todo, se detallan optimistas sobre su rápida incorporación laboral, y valoran los causantes extrasalariales como mucho más determinantes que el sueldo en el momento de seleccionar un empleo, y más que nada procuran la seguridad profesional, que de alguna manera representa un deber corporativo que les dé cobertura para lograr desarrollar su plan de carrera y poder proseguir aprendiendo”, señala Rueda.

Los desafíos para frenar el déficit
El poco a poco más extenso gap de talento tiene este año una mayor trascendencia por el importancia que ha cobrado la transformación digital como eje de la restauración económica del país tras la llegada del COVID-19.

De ahí que, aparte de todos y cada uno de los datos expuestos, ‘Empleabilidad y Talento Digital 2020’ asimismo aborda cuáles son los desafíos que España debería emprender en el menor período viable para solucionar los gaps entre el planeta de la compañía y el planeta universitario en lo que se refiere a las TIC tiene relación.

En esa línea, y como primer reto, se apunta que la facultad precisa arrancar herramientas de elasticidad administrativa para superar sus proyectos de estudio y prosperar su aptitud presupuestaria. “Al valorar el nivel de los hard skills en los jóvenes, estos se ven penalizados en campos del conocimiento en tanto que necesitan un entrenamiento caro, como todo cuanto envuelve al despliegue y operación de programa en la nube, o Internet de las cosas (IoT), donde las universidades tienen verídica contrariedad para articular pruebas correctas por carencia de recursos económicos. “Es una lástima que los recortes estén afectando a estas disciplinas tan activas, al paso que una de cada 4 carreras universitarias no es con la capacidad de contemplar el 75% de sus plazas”, enseña Rueda.

Otro de los retos que expone este informe y que se revelaba en la previo edición es la situación de la mujer en el ámbito TIC. En términos en general, suponen el 46% de la fuerza laboral en España, pero en el ámbito TIC solamente llegan al 32%. Tampoco optimización la situación desde el criterio académico, en tanto que solo el 15% de los alumnos universitarios de informática son mujeres. De ahí que, es fundamental arrancar proyectos de igualdad efectivos, campañas de capacitación y cultivo del talento orientados particularmente a mujeres.

Finalmente, el papel que desempeña la Administración Pública es fundamental como motor del cambio y tractor económico de proyectos que asistan a achicar este déficit cuanto antes. De este modo lo señala el Plan de Acción del Pilar Europeo de Derechos Sociales, con el que la Unión Europea desea promover las competencias digitales destacadas con el propósito de pasar de los 7,8 millones de expertos TIC recientes a los 20 millones.

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Fuente: Comunicae